Espeleólogos, amigos y conocidos expresan sus anécdotas, recuerdos y memorias con Jose Alfaro.

Memorias, recuerdos, anécdotas
Jose Miguel Alfaro Castro, Espeleólogo
1971-2017
Grupo Espeleológico Anthros, CR Grotto (GEA)

Espeleólogos, amigos y conocidos expresan sus anécdotas, recuerdos y memorias con Jose Alfaro.

Mariángela Vargas – Espeleóloga GEA

José sin duda es una de las personas más extraordinarias que he conocido en mi vida. La verdad que un hombre con tanto carisma rara vez llega a esta vida.

Sin duda José tocó el corazón de todos los que lo conocimos, y por siempre. Y es que, cómo no iba a hacerlo… ¡si José era toda! Cada vez que nos veíamos, José me abrazaba fuertísimo y como yo soy tan pequeña, me daba vueltas en el aire hasta que me quedaban guindando las piernillas.

Empezamos a decirnos “hola salvaje” cada vez que nos veíamos, después de un largo y profundo foro sobre un video del bananero, jaja ahhh José, cómo pensar en él sin que me salga una sonrisa. Su ingenio y humor lo caracterizaba a leguas, y eso era una de las tantas cosas que hacía que todos lo adoráramos. Entre todas sus historias y cuentos, era increíble cómo le zampaba un apodo a cualquiera en minutos… Chilillillo, Cara de libro, Amor de madre, Bisbal, Cachetitos de pan dulce, Certomy…
jaja eran tantos apodos que se nos podría ir el día entero recordándolos.

A mí me encantaba que a José le tocara irse en el carro con uno pa´ una gira…era vacilón asegurado, contando los miles de anécdotas; yo amaba que contara la de la señora con bigote y barba jaja; o sino hablando de la pesca, su otra gran pasión. Si había alguien que podía hablar horas sobre pesca, ese era José. Pero creo que mis ratos preferidos con él eran cuando nos sentábamos a hablar de la vida, de los planes futuros, de lo que nos estaba pasando, de la situación de la espeleo, ¡qué buenas habladas! En esos ratos, es que podía ver la otra cara de José… su preocupación por ser el gran hombre de familia que fue, sus dudas e inseguridades, y su admirable giro a la vida espiritual, a pesar de muchas adversidades.

¡José era demasiado valiente y luchador! La verdad que estar de gira con él era sentimiento de abrigo asegurado, gracias José por cuidar siempre tanto de nosotros, por ir adelante con machete en mano camino a la cueva, y por cuidar de nuestro caminar dentro la cueva. Gracias por los 3 días dentro la Venta que cuidaste de cada paso que daba luego de que me golpié la rodilla en una desviación justo al inicio de la travesía. Luego, recuerdo que para cuando fuimos a San Cristóbal de las Casas me resbalé en la acera y me golpié la misma rodilla, y José me dijo ¡diay parece una muñeca chocha de tanto golpe! jaja, que montado.

Ah son tantas historias junto a José, todas y cada una de ellas bonitas y positivas. Recuerdo una vez hace un par de años, que nos fuimos a patinar al salón de patines Music y después de sorprenderme con que era un crack en patines de 4 ruedas, haciendo coreografías y piruetas al son de la música de los 70´s, nos sentamos a hablar al fondo del salón todavía con los patines puestos. Me contó de su anhelo de volver a la Serpiente Dormida. Con un orgullo en el pecho me dijo, sí yo he ido ahí, hace como diez años, pero quiero volver, sé que voy a volver. Y así lo hizo, como sea cumplió un sueño por así decirlo… qué gran pasión por la espeleo la de José…

José, quedaste como un ejemplo e insignia en la vida de nosotros, uniste a nuestra familia de espeleo, gracias a vos ahora estamos más unidos que nunca. A mí tus enseñanzas de humildad, positivismo, amor y humanismo me marcaron y las tendré presentes de por vida, ¡gracias José! ¡Fue un honor haber sido tu amiga!

 

Ryan Gonzáles – Espeleólogo GEA

Mi hermano Jose Alfaro. La leyenda!
Muchos de ustedes no me conocen, pero de alguna u otra forma son mi familia al ser parte de este grupo al cual pertenecí activamente durante muchos años y del que, por circunstancias de la vida, tuve que alejarme para poder sostenerme en un momento complicado. Ojalá algún día pueda volver a lo que fue mi pasión para cumplir con lo que tantas veces Jose me pidió.

Conocía a Tavo de mis años en KPMG, y en aquellos años empecé a escuchar sus historias de espeleología, kayak, etc. Empecé a escuchar nombres como Charlie (la gran leyenda), Raul, Ferdi y Jose (los grandes amigos) entre muchos otros. Tavo, conoció mi pasión por la montaña y la naturaleza y me invitó a llevar el famoso curso de espeleología y ahí, sin darme cuenta, empezó una la gran aventura… Salir de la oficina a las 6 p.m. de un viernes rumbo a Ciudad Neilly, montar la tienda en el jardín de Jose a las 2 a.m., para estar desayunando el delicioso pinto de Grettel a las 6 a.m. mientras Tavito, de unos 4 años, jugaba con todos los que íbamos a ser parte de la gran
expedición del fin de semana… a donde fuera y como fuera.

Todavía recuerdo como hoy el día que conocí al famoso José Alfaro (al que solo conocía más por su apodo, el cual, realmente solo Tavo y Raul tenía derecho a usar). Eso fue allá por el 2003 creo, en la gira del curso de espeleología al sur.

Recuerdo aquel tipo flaco, alto, con una gran sonrisa que se acercó y me dio su característico apretón de manos. Me miró con aquellos ojos inteligentes, sinceros y a la vez desconfiados. Siempre pensé que en aquel momento se preguntó cuánto aguantaría aquel maesillo chiquitillo, flaquillo de Heredia en medio de la montaña y la caverna. Yo si recuerdo haberme preguntado, cuánto costará ganarse la amistad y el respeto de un carajo como él, una persona que según Tavo era un gran espeleólogo, pero a la vez un gran amigo. De ambas cosas puedo dar fe ahora.

Solo me bastó un fin de semana para entablar una de las amistades más sinceras que he tenido en mi vida. Solo me basto un fin de semana para reconocer a mi nuevo hermano, como se lo dije a Jose tantas veces y como siempre lo llamaba al contar mis historias de espeleología, mi hermano en el sur.

Hubo tantas aventuras, tantas conversaciones en la caverna, a la orilla de un rio, en el corredor de la casa de Jose. Puta, cuantas risas, cuanto choteo y también, un par de veces lágrimas. Muy pocas veces con una cerveza en la mano, pero muchas con un buen cafecito, ya fuera el que nos hacía Grettel o el que hacía Jose cada vez que tenía oportunidad.

Lo recuerdo a la par mía cuando hacíamos la “traducción simultánea” de Bruce Hagen en los cursos de rescate. Lo recuerdo al llegar al campamento, repasando conmigo los nombres en inglés del equipo para aprendérselo y pidiéndome que le tradujera choteos que quería hacerle a Bruce para joderlo.

Que facilidad tenía José para aprender y para enseñar. Que facilidad tenía para hacerlo sentir a uno seguro ya fuera cuando encontrábamos una terciopelo en el camino o cuando no sabíamos que seguía en la caverna.

Siempre recuerdo el orgullo con el que se ponía la camiseta de Anthros, el orgullo con el que recibió su primera certificación de rescate. Que orgulloso se sentía de ser Espeleólogo y eso siempre nos lo transmitía a los demás.

Las aventuras con Jose, Tavo, Raúl, Ferdi, Alberto, entre otros amigos, definen en gran parte lo que soy hoy y como veo mi vida.

Han sido días duros para todos, pero les quiero pedir un gran favor. Para los que estuvieron cerca de Jose en estos últimos años, atesoren esos momentos, documenten esas anécdotas, transmítanlas a los nuevos miembros.

Eso es lo que se hace con las leyendas y para mí en eso es Jose Alfaro ahora, UNA LEYENDA.

 

Raquel Salazar – Espeleóloga GEA

Conocí a José hace más de diez años, en la zona sur, en la gira del curso de introducción a la espeleología y luego coincidimos en varias giras más. Tengo recuerdos vagos de él… recuerdo que me daba seguridad y que pensaba – este mae es un bichillo!

Sin embargo, por esas cosas de la vida, hace un poco más de dos años, José empezó a trabajar en mi oficina. Un día llegó a mi ofi con una foto viejísima, borrosa… me dijo vea esta foto:
Vea que güilas estábamos! vea a Raúl … vea a Tavo! jaja vea que güilas y ahora todos echos mier ….
Yo – usted José… usted!
El – jajaja!! Incorporar efecto risas José!

Durante estos años, tuve la oportunidad de conocer un José más reflexivo, José amante de los niños,
José cristiano, José papá enamorado y preocupado por sus hijos, José llorón… la verdad que era un llorón… se conmovía fácilmente… varias veces lo vi llorar… en situaciones relacionadas con el agradecimiento.

José me apoyó muchísimo durante mi embarazo, toda mi vida se lo voy a agradecer. Luego cuando nació Lía… q felicidad! Siempre q me veía me decía – cómo está la princesa Lía? Que bendición Raquel! Q chiquita más preciosa… que chiquita, que chiquita! – jajaj! Siempre me alegraba el rato! Yo le contaba cualquier cosa y él me ponía atención… yo sentía que auténticamente, le gustaba escuchar historias sobre Lía.

Alguien en la oficina dijo – José sabía el arte de hacerse significativo en la vida de los demás! Estoy de acuerdo. Lo demuestra una oficina entera que lo llora desde los socios hasta la gente del personal administrativo… él sabía cómo tocarle el corazón a la gente. Siento que de la misma forma que me hacía sentir a mi especial, lo hacía con las demás personas… con cada persona tenía sus temas, sus formas, sus bromas!

José también me ayudaba con trabajos en la casa, hace tres o cuatro semanas, tenía que hacer un arreglo en una pared de casi cuatro metros. Yo solo tengo una escalera pequeña sin extensión, le digo:
Yo – José voy a ir a pedirle la escalera al vecino
Jose – no no mi amor con esta nos la jugamos
Yo – José está muy alto
José – Tranquila que usted sabe que yo no le tengo miedo a las alturas
Se subió hasta el último peldaño de la escalera sin agarrarse de nada e hizo el trabajo
Yo desde abajo – ayyy José, ayyy José cuidado… con cuidado José! Porfa no se caiga – le sostengo la escalera
José – No mi amor, usted agarré a la Lía y hágase a un lado… que si esto se cae… prefiero no llevarme en banda a nadie más Ese era José!!

El viernes como una hora antes de salir a su última gira me lo topé entre pasadizos, con ojos chispeantes, sonrisa afilada, y frotándose las manos me dijo:
Al medio día salgo para el Sur
Yo – ahh sí… no me dejó preguntarle si ver a la familia… me dijo…
– Vamos para una cueva Serpiente Dormida. Tengo años de estarlo planeando… me lo he soñado
Yo – quienes van?
José –solo gente experimentada, es una cueva difícil… vamos a llevar al Scott para que nos haga un video, vamos a hacer dos anclajes uno para el vídeo y otro con fraccionamiento para ir bajando… se frota las manos nuevamente – ya le dije a ese gringo loco – a mí me da ese vídeo entero… sin editar… yo lo quiero…
Le entró una llamada al cel… lo esperé unos minutos… luego agité la mano – ciao José, suerte!

Él iba feliz, confiado… me quedo con la imagen de sus ojos chispeantes, sonrisa afilada y frotándose las manos… como quien iba a dejarlo todo en la cueva, su corazón literalmente! José… alma guerrera, corazón de oro! Gracias por todo!

 

Andrés Ulloa – Espeleólogo GEA

Han pasado cuatro días desde el accidente de mi amigo José Alfaro. Realmente, no es fácil escribir sobre un gran amigo, pues se sienten que las palabras se quedan muy limitadas para expresar un sentimiento y se me hace aún más difícil saber que tal vez es tarde para decir lo que quiero decir, pues lo que vale es lo que se dice y lo que se hace en vida.

¿Pero bueno, que puedo decir ahora de “Chepe”? Pues sin duda alguna uno de los hombres más admirables que he conocido. Recuerdo que con José fue mi primera experiencia en una cueva de “verdad”. Yo era estudiante de geología, asistente en un curso de mineralogía. Le insistí al profesor en lo interesante que sería una gira a cuevas y “me dio bola” así que Gustavo me pasó el contacto de un espeleólogo de la zona sur que nos iba a guiar en la cueva de Corredores, era José Alfaro.

Llegó una buseta de la UCR y sin conocernos, nos acogió a todos en su casa, para que pudiéramos acampar en el patio. Siempre hubo espacio para toda la gente que fuera posible donde José. La experiencia en la cueva, guiada por José fue increíble, el irradiaba mucha energía y buena vibra, quedé enamorado de la actividad y me incorporé al GEA.

Desde ese entonces, me hice un “fiebre de las cuevas”, me apasionaba y sigue apasionando el mundo subterráneo y aprovechaba cualquier oportunidad para ir al Sur a explorar cuevas. Por supuesto, las puertas de la casa de José Alfaro y su familia siempre estuvieron abiertas. Le comentaba a mi papá, cuando nos dirigíamos al funeral de Chepe, que ni siquiera donde familiares había pasado tanto tiempo como en la casa de él. Dos cursos de rescate como de una semana cada uno, una expedición con unos franceses de más de una semana y muchas, muchas giras al Sur. José, tenías un gran corazón, las puertas de tu casa siempre estuvieron abiertas para mí y te lo voy a agradecer eternamente. Compartimos experiencias visitando cuevas inclusive en otros países, todos momentos muy gratos al lado de Chepe.

Una de las cualidades de Chepe es que siempre tenía muy buen humor y nunca le faltaba tiempo para “tomarse un selfi” haciendo una mueca bien fea. Siempre era el corazón del grupo. Era un bicho en espeleología, dominaba muy bien todas las técnicas y era muy carga aprendiendo e improvisando.

Recuerdo que siempre teníamos mucho de qué hablar, hasta aprovechábamos una de las venidas de
José a San José para ir a buscar “botas de hule bajas con cordones” las cuales también compré, pero nunca me quedaron por patón. Me decía “hermanito, usted es de los míos” cuando teníamos que llevar una enorme carga por la montaña para explorar cuevas o incluso cuando ayudábamos a gente nueva en un curso o algo por el estilo, esto con el fin de que yo no aflojara, pues a veces había que trabajar en yunta. El saludo personalizado que teníamos era “Que hay, ¿qué estás haciendo?” que nació en el primer curso de rescate que llevé. Creo que tenía una frase para cada uno de sus amigos, eso explica el montón de frases que tenía, pues donde iba, siempre dejaba amigos por la calidad de persona que era.

José ya no estás con nosotros, pero nos volveremos a ver. Pronto o no, no lo sé, solo el tiempo lo dirá. Tu partida no ha sido fácil, pues siento que aún tenías mucho por vivir, sueños por alcanzar y cuevas por explorar. Moriste haciendo lo que más te gustaba, de una manera trágica, pero en una actividad que amabas. Cuando Mariangela me dio la noticia al oído que ya no estabas con nosotros, se me partió el corazón, pues estaba corriendo en ayudar a alistar todo el equipo para sacarte vivo de la cueva… Te confieso que me costó “no explotar en llanto” en ese preciso momento, pero sabía que tenía que contenerme para ayudar en el rescate de tu cuerpo con los demás miembros del equipo. Teníamos que hacerlo por los que estábamos de este lado, por tu familia. Sé que hubieses hecho lo mismo por mí o cualquiera de nosotros.

Me dio mucho miedo, miedo a otro accidente, miedo a no tener las fuerzas para ayudar, miedo a no volverte a ver más, pero me contuve. Chepe, te confieso que en el momento que saliste a la boca de esa cueva, fue uno de los momentos más duros, exploté en llanto, ya habíamos hecho lo que era nuestro deber y te extrañé… te extrañé muchísimo. No sé si alguna vez te lo dije, pero siempre tuve un gran respeto, cariño y admiración por usted. Te quería como un hermano.

Tal vez es tarde, lo sé, pero la vida es misteriosa, es fugaz y de ahora en adelante, te prometo que cambiaré. Viviré más el presente, atesoraré más la vida y los momentos felices y no me reservaré a decir las cosas que quiero decir a mis amigos, compañeros y familia. La vida es fugaz, tú ya no estás con nosotros, tu luz en este mundo ya se apagó, pero tu espíritu seguirá con nosotros, tu luz ahora brilla en el cielo y nos sirve de guía a los que estamos de este lado. Te nos adelantaste en la aventura más grande de todas, fuiste un gran amigo y siempre estarás en mis pensamientos.

Te extrañamos…

 

Danny Brizuela – Espeleólogo GEA, Inglaterra

El hombre que yo conocí…

Mi primer acercamiento con Jose fue durante una exploración en semana santa del 2010, estuvimos en casa de él y su familia. De primera vista, alguien sencillo pero de gran corazón, algo mañoso y con ganas de sacarle una risa a cualquiera que se topara pero también dispuesto a entregarte su simpatía y amistad sincera como un gran espeleólogo que fue. Con un buen plato de pinto, y “café de altura” (chiste malísimo que le hacía a todos) comenzamos esa gira y nuestra aventura cuevera inició.

Recuerdo a Jose como una persona sumamente servicial, honesta y de gran corazón. El “hola salvajes” nunca podía faltar en su jerga natural durante los días de gira. Era más que suficiente para hacernos saber que todo su espíritu aventurero, capacidad y energías, nos mantendrían el ánimo para explorar a toda capacidad.

Fuimos a Carma, Corredores, Alto de La Unión, exploramos en San Miguel, Bananal, Cacho Envuelto, Barra Honda, Quebrada Seca, estuvimos en Chiapas – México, y muchísimos otros lugares… Incontables veces me demostró que lo que hacemos es una pasión que no se puede evitar y que si seguíamos en eso nunca nos íbamos a hacer viejos!

Sin embargo hubo una cosa que no logró que yo cambiara… siempre quiso que me comiera la cebolla de los platos! No no le decía yo… Y él solo se reía y decía que algún día cuando estemos solos en la montaña y no tengamos qué comer, estaría deseando esa cebolla!

Recuerdo a la gallina – perro que tenía, cuando él la llamaba ella le respondía casi hablándole de tú a tú! Otra cosa que no olvido es que cada vez que nos quedábamos en casa de él y Grettel, nos recetaba ver Shrek porque le encantaba. Se sabía todos los diálogos y se ponía a decirlos todos con Fer mientras se acostaba en el sillón pa ponerse cómodo.

Recuerdo también, toda la comida que nos preparó estando en el campamento en México, buenísima! En ese mismo viaje a México, Jose jugaba mucho de loco diciendo que él era bueno para el chile y en cada lugar que pasábamos a comer pedía el mejor chile que tuvieran. Pues resulta que él y Mariángela andaban en las mismas, pasamos a desayunar a un puestito cerca del Cañón del Sumidero en Chiapas. Ahí estaba, el chilero, y a Jose se le hacía la boca agua – deme, deme eso – decía. Resulta que se han pegado tal enchilada! Que hasta le salían las lágrimas y los mocos! Todos comenzamos un buen desayuno riéndonos de Jose y Mariángela. Tantas veces que nos vaciló y esa vez se la aplicamos!

Tengo muy presente que mi primera caverna vertical fue con él y en todo momento me sentí seguro, era una sensación común entre los que asistíamos a giras con él. De hecho en esa ocasión yo (tortero) dejé pegado el puño al nudo mientras ascendía y Jose solo dijo “Ay muchacho” y de inmediato subió y me ayudó. Él cuidó de mí en todo momento! Otra ocasión fue en Carma cuando descendíamos, él me guió paso a paso con lo que tenía que hacer y al final del día dijo que estaba orgulloso de mí! Woh! Vaya cumplido!

También, una vez durante el curso de rescate, yo estaba en la camilla funcionado como víctima y sucedió que el escenario debía ser en la pendiente de una catarata en Abrojo, el agua estaba muy fría y yo entré en hipotermia en medio simulacro. Jose fue el primero en darse cuenta y de inmediato pidió que me sacaran y él mismo se encargó de que estuviera fuera de peligro! Como siempre cuidando de nosotros.

Jose vio como que la cosa conmigo y la espeleo iba en serio y para rato, entonces siempre me llevó cuenteado con la famosa Caverna Escondida, la joyita de los viejillos de Anthros. Jose no perdía tiempo en picarme diciendo que si me la merecía o no, que si quería conocerla o no, que mejor sí que mejor no… jaja! Juepucha Jose!

Mi última exploración con él fue en el 2014, pasó muchísimo tiempo desde eso, cuánto quisiera haber compartido con él más cuevas. Al parecer nunca es suficiente para pasarla bien. En esa ocasión estuvimos con dos españoles, que vinieron desde Barcelona a vacacionar a Costa Rica y como buenos espeleólogos no se podían ir sin antes visitar cuevas de la zona. Entre Jose y yo los atendimos durante todo ese fin de semana, junto con la indispensable comida de Grettel.

Resulta que para la exploración junto con los españoles, el último día, el domingo, nos fuimos a Carma para que Laura y Cisco la conocieran. Cuando salimos de Carma había ese tal baldazo, pero todavía era temprano, entonces Jose preguntó: quieren conocer la Caverna Escondida? Y se me quedó viendo como diciendo “ahora sí se la hago a este”… sonrió y dijo: “es que no sé si ir porque algunos no se la merecen todavía”… jaja! Y luego dijo: “está listo Danny?”.

Nos fuimos para la Caverna Escondida, fue una clase de aprobación para mí. Viniendo de Chepe, eso valía millones! Cuando salimos Jose me pregunta: Le gustó? A mí me encanta esta cueva! Ahora sí se la ganó! Ese es otro cumplido que guardaré para siempre!

Yo creo que en Anthros todos podemos recordar esa sensación de alivio pero a la vez como de alegría inexplicable que nos abordaba cuando Jose salía a la calle para recibirnos después de seis horas de viaje desde San José llegando a las 11 de la noche, 12 o 1 de la mañana… Jose decía “cómo les fue? Cómo están muchachos!? Qué bueno que ya están acá!” Dejen la mica aquí y mañana Grettel hace el desayuno! Yo personalmente me sentía completo, listo para la acción, era como estar en casa.

Sin duda esta aventura, la gran aventura de la vida lo llevó a forjar la persona de carácter en la que se convirtió, hombre de defectos y virtudes pero con algo diferente, que lo hacía resaltar de entre los demás. Su gran sonrisa lo delataba, esa esencia de disfrutar cada momento y de mostrarse tal y como era. Su amor por Dios lo llevó a encontrar la felicidad a un nivel inimaginable.

Te llevaré en mi corazón “Salvaje” y cuando entre a cualquier cueva te recordaré Chepe!

 

Víctor Hugo Carvajal – Espeleólogo GEA

Carma fue la primera caverna vertical que hice con Jose. En aquel momento armó los anclajes a mano, ¡nada de taladro! Era un Toyotón de verdad. Gran fuerza física y un enorme corazón. Fueron muchas exploraciones juntos. La última este fin de semana.

Recuerdo una vez que dentro de una caverna se puso de pie con todas las ganas y olvidó que el techo no era tan alto y golpeó la cabeza con toda la fuerza y cayó sentado, muy feliz de tener el casco puesto.

Amante de la naturaleza, siempre andaba agarrando murciélagos, serpientes y toda clase de bichos para enseñarnos.

Siempre andaba café dentro de la cueva. Todavía este fin de semana encontramos una bolsa de café en su bulto y el termo con el agua caliente.

Una vez armando un anclaje se escuchó un golpe abajo en el pozo y al fondo Jose diciendo que se lo que sonó era su crol.

Exploramos montañas, cavernas y ríos juntos. Era un gran espeleólogo, amigo y ejemplo. ¡Un abrazo hasta el infinito mi hermano!

 

Scott Trescott – Espeleólogo GEA

Chepecito y yo siempre nos dimos abrazos de oso cuando nos vimos. Este abrazo que me dio el sábado por la mañana fue el más especial. Era mi hermano Tico. Ahora siento mi corazón partido. (Fotografía).

Muchísimas gracias Raúl por compartir eso. Para mí también vi la alegría de Chepe el viernes y sábado lo cual infectaba a todos del equipo a un nivel demasiada alta de felicidad. Y también esos últimos días han sido los más duros en mi vida…las veces que he llorado son incontables. Igual el apoyo y gran amor de todos en nuestra familia ha sido increíble. Voy a tener para el resto de mi vida Chepe en mi corazón. Un fuerte abrazo a usted y a todos de Anthros.

El enfoque que tenía en este documental era no solamente la parte técnica de la expedición y la belleza del mundo subterráneo sino también la experiencia humana, la emoción de cada persona. Chepe y yo siempre nos abrazábamos montones de veces pero sin capturar el momento bien. Me dio el Sábado en la mañana la idea de grabar lo y estoy eternamente agradecido con Raúl por apoyarme como videografo. Le conté a Chepe y le encantó la idea. Dos veces lo hicimos hasta tener la mejor toma y dos veces Chepe me dio el mejor abrazo de todo tiempo con todo el amor del mundo. Hasta se ve en el video que Chepe me tocó el pecho con su mano al final literalmente tocando mi corazón. Todavía no puedo verlo sin llorar aunque lo he visto tantas veces para sentirme más cerca de él. De nuevo gracias Raúl por darme este tesoro.

This was my last hug with Chepecito just three days ago. The emotion I felt while editing it was intense. I had to wipe tears from my keyboard. You can see how special he was in this video. He had the biggest heart of anyone I’ve known and he touched my heart. (Video).

Traducción: Éste fue mi último abrazo con Chepecito tan solo tres días atrás. La emoción que sentí editando este video fue intensa. Tuve que limpiar las lágrimas de mi teclado. Pueden ver cuán especial fue él en este video. Él tenía el corazón más grande que cualquiera que haya conocido y él tocó mi corazón.

 

Ferdinando Didonna – Espeleólogo GEA, Italia

Hola Jose, te fuiste… Entonces, quizás debemos solamente pensar al el silencio de una cueva y tener un minuto de silencio para ti…

Jose, te fuiste… Tu legado nunca va a desaparecer y esperamos poder ser capaces de llevarlo adelante. Tu amor por la naturaleza era asombroso, tu conocimiento de la misma era fantástico.

Esperamos en Anthros ser capaces de mantener vivo por siempre tu recuerdo, con las cosas que haremos, las personas a las cuales esperamos enseñar siempre mejor y más cosas de las cuevas que tanto amabas y que esperamos proteger con tu ayuda, iluminación e ideas que siempre estarán presente en nosotros.

Te queremos mucho.

 

Raúl Guevara – Espeleólogo GEA

Queridos amigos, me disculpo por lo largo que será este mensaje y por no haberles externado mi agradecimiento por todo el apoyo recibido en estos días.

Estos últimos días han sido sumamente difícil. He sufrido de pérdidas sensibles pero esta… Jose y yo veníamos planeando esto desde hace mucho!! Yo quería ir a otra caverna, pero él quería ir a la Serpiente Dormida a documentarla como tantas veces lo había conversado con Scott. El viernes y el sábado fueron días sumamente felices para Jose.

No se imaginan la alegría que irradiaba, más de lo normal. Como siempre, cualquier momento era bueno para hacernos reír. Pasamos a almorzar a una soda que Charly sugirió y la tortilla con queso estaba deliciosa. Le tomó foto y envió mensajes a compañeros de la oficina para que se les hiciera la boca agua mientras ellos tenían que estar trabajando. Igualmente, iba enviando fotos de nuestra salida de San José. No cabía de la contentera!!

Pasando por el cementerio de Neily, nos contó de la triste historia del hermano de Either sin pasarnos por la mente que días después le estaríamos dando nuestro último “apretón de manos” en ese mismo lugar.

La noche del viernes fue simplemente hermosísima. Angel, Stanimira y Scott nos esperaban al frente de la escuela. Se fundió en un solo abrazo con Scott, de esos que te acomodan (o desacomodan) los huesos. Saludó a Stanimira con un: Qué miras Mira?? Seguido de un fuerte abrazo a ella y Angel. A pesar de que arriba del Cerro la vista era simplemente espectacular y era posible ver la costa (de ahí el nombre Miramar), decidimos acampar en la escuela por comodidad, principalmente de Charly que estaba preocupado por servicios básicos.

Ya para el sábado temprano, Víctor y Sarah habían llegado. Su último desayuno fue digno de Chepecito, así, como los grandes: pinto con huevo, queso, maduro, jugo de naranja, pan y el tradicional café de Jose preparado en la cafetera que Ferdi le había regalado y que por supuesto llevaba en su mochila.

Revisamos todo el equipo… no todo. Como desearía devolverme en el tiempo para arreglar eso!!! Ohh Dios!!

A la Serpiente llegamos muy rápido. El lugar se asemejaba a aquel en que estuvimos unos 13 años atrás, solo que la boca había cambiado. Dudamos si era y caminamos él y yo unos 40 minutos hacia arriba buscando la cueva. Regresamos y Scott con su fino olfato, aseguró que esa tenía que ser la Serpiente. Entramos y confirmamos que sí. Me parece que por ahí hay un video de la alegría de Jose. Como podrán entender, pasamos de vivir momentos sumamente felices a experimentar los más angustiantes y dolorosos de nuestras vidas. Yo… yo estaba desecho, miles de cosas por la mente.

Con Jose compartía todos los días. Saben que no soy de hablar mucho, pero justo esperaba el momento en que yo hacía un break en la tarde para sentarnos a hablar paja. Me contaba de todo, la familia, Tavito, Irene Fernanda, de la “gordilla” de don Miguel y doña Irene, de la Iglesia, de las bendiciones que estaba experimentando… Y siempre teníamos unos minutos para salir de la realidad, volver a ser chiquillos que sentados a la orilla de un camino, plaza o río, soñábamos con nuevas expediciones.

Durante estos 3 días no he podido agradecerles. A todos. La fuerza del cariño y amor de todos ustedes nos acompañaron en todo momento. Lo sentía! Con sus mensajes, oraciones, acciones, sea en sus casas, trabajos, la feria, en el bus o durante la operación para recuperar a Jose. Gracias, mil gracias a todos. Jose se venía preparando muy bien para el examen final y estoy seguro que goza de la vida eterna y que estará cuidando de nosotros.

Un abrazo a todos!

Mis últimos días con Jose Alfaro

– “Diay Huevón!!!, No tenés moneditas para llamar!?”- Así normalmente era el saludo de Jose cuando me llamaba. Efectivamente, era un huevón! Cuando vivía en Neily, era Jose el que pasaba llamando. Siempre atento del bienestar de mi familia y siempre con detalles hasta el último día.

A Jose lo conocí en el 96 cuando nuestro gran amigo Gustavo nos presentó en lo que sería mi primera gira espeleológica. No obstante, fue a partir de Diciembre de 1997 que nuestra amistad empezaría a crecer. En ese Diciembre, un grupo de amigos entre los que estaban por supuesto, Gustavo, Mónica y Jose, decidimos pasar la última semana del año en Corcovado. Desde ese entonces se remontan las anécdotas con tan singular personaje que se convertiría en uno de mis más entrañables amigos y con quien pude disfrutar hasta el último día.

Estos últimos días han sido sumamente difíciles. He sufrido de pérdidas sensible, pero esta!!…

Jose y yo veníamos planeando esto desde hace mucho!! Para ese fin de semana (4-5 de marzo), yo quería ir a otra caverna, pero él quería ir a la Serpiente Dormida a documentarla como tantas veces lo habíamos conversado con Scott. Jose me convenció:

“Mae Raúl, tenemos 3 años de ir y nada, este año se nos hace”

Todo parecía indicar que el último fin de semana de marzo del 2016 visitaríamos la Serpiente Dormida. Estaba todo programado y estábamos muy emocionados!!

Una semana antes, Jose entra a mi oficina como todos los días lo hacía, pero esta vez sin mirarme directamente a los ojos y con voz no tan segura:

“Qué Raúl? Todo bien?” “Y los chicos…?”.

Así empezábamos nuestra interacción todos los días durante nuestra corta coexistencia como compañeros de trabajo desde finales del 2014. Después del saludo de rigor, Jose me dice con ojos vidriosos y voz tenue:
“Raúl, no voy a poder ir a la gira”.

Jose tenía casi dos años y medio de trabajar conmigo y más o menos dos años de haber empezado un proceso de conversión espiritual que a la fecha, lo había transformado en todo un ejemplo de vida. Precisamente para ese fin de semana de marzo del 2016, un compromiso recién adquirido en la Iglesia nos obligaba a posponer la gira.

“Dios primero, tenemos más tiempo que vida” o algo así le respondí o dijo él, no preciso tanto detalle.

La temporada de lluvias se asomaba y así, fue necesario esperar al 2017.

Llegó la época seca del 2017 y con ello la temporada de exploración. Habíamos tenido un 2016 sumamente trabajado y las secuelas se sentían en enero y todavía en febrero, así que decidimos programar todo para marzo. Definimos la fecha y Jose se encargó de conformar el equipo de espeleólogos.

El sábado 26 de febrero me envió un mensaje:

“Raúl (pausa) pura vida!”… Mae, vos te acordás en que año fue que estuvimos en la Serpiente Dormida? Acordate!!! Íbamos vos, Gustavo, el colombiano, el Primo, Matt y yo.”

Jose y Gustavo estaban tratando de hacer una pequeña reseña de ese viaje que no había dejado más que recuerdos y unas cuantas fotografías en nuestros archivos.

El domingo 26 de febrero Jose fue a la bodega a alistar el equipo. Siempre se quejaba:

“Es que ese huevón de Raúl no le gusta venir a alistar nada, así que mejor lo alisto yo”.

El lunes 27 en la madrugada, le pregunté si había podido ir a preparar todo con el fin de ir a recoger el equipo y me contestó:

“Sí claro” (Foto del equipo preparado en la bodega) “Tuanis Raúl, son 3 maletines rojos, 2 negros, uno amarillo, el taladro y un cuchillo”

El viernes 3 y el sábado 4 fueron días sumamente felices para Jose. No se imaginan la alegría que irradiaba, más de lo normal. Como siempre, cualquier momento era bueno para hacernos reír. En la oficina, todo el edificio se dio cuenta que ese día, Jose iba a cumplir un sueño: documentar la Serpiente Dormida.

“Puta, ese huevón entró a la oficina el viernes. Como de costumbre me dio un abrazo que casi me saca los ojos y me dijo: “No ve don Ronald, que me voy pal Sur. Si si, ya voy saliendo, vamos a hacer un documental de una caverna, don Ronald”.

Me contó un compañero de la oficina.

En el piso 9, José recibía a todos sus habitantes uno a uno en la mañana y después acostumbraba a asustar a varios de los estudiantes. De puntillas se colocaba a la par de ellos cuando más concentrados estaban y les decía al oído:

“Salvajes!!”

Pero ese viernes 3 se despidió:

“Bueno mis chiquitos, no me extrañen, me voy para el Sur, a la montaña, no se les haga agua la boca. Luego les enseño las fotos y el documental que vamos a hacer”

Inmediatamente se volvió y me dijo:

“Ay Raúl, que ese pinche gringo no se me haga el loco, a nosotros nos tiene que pasar todas las fotos y video completico, nada de ediciones, que no se haga el maje”

Pasamos a almorzar a una soda que Charly sugirió y la tortilla con queso estaba deliciosa. Le tomó foto y envió mensajes a compañeros de la oficina para que se les hiciera la boca agua. Mientras él iba a disfrutar de su pasión, los otros se habían quedado trabajando.

A partir de ese momento, le di el carro a Jose para que manejara. A él le encantaba manejar y desde hace unos meses para acá me decía:

“Ay Raúl!!, ya casi me compro un carrito para salir con la familia, ya casi, aunque sea una cafetera con rodines!!!” y se frotaba las manos con esa energía típica de su entusiasmo.

Pasando por el cementerio de Neily, nos contó de la triste historia del hermano de Either sin pasarnos por la mente que días después le estaríamos dando nuestro último “apretón de manos” en ese mismo lugar.

“Tenemos que pasar donde mi mama” (con el acento en la primera “a”) “Ahí nos tiene preparado buena jama!!” “Cuidado no pasamos!!” nos advirtió a Charly y a mí.

Yo tenía ya más de un año de no ir a la Zona Sur. Qué reconfortante ese aire caliente y olor a pasto seco. Bajé la ventana del carro y respiré profundo. Jose hizo exactamente lo mismo:

“como me hacía falta mi pueblo y el olor a montaña” sentenció.
Aunque Jose nació y estaba viviendo en San José, su corazón pertenecía a Neily. Pasamos al Súper Loaiza (sí, ahí donde en su tiempo de juventud lo conocían como culebra por exhibir una boa arrollada en la garganta) y envió un comunicado al resto del equipo:

“Hola, hola, hola compañeros. Nosotros estamos aquí en Neily. Eehhh… Raúl está comprando unas baterías aquí en el Loaiza yyyy vamos a ir donde mi mama un toquecito a echarnos algo yyy… avísenme si… Scott y Mira los que estén en el campamento allá en Miramar me pueden avisar a dónde están para vernos. Listo? Ok, Ciao!!”

Qué reconfortante el calor que la familia Alfaro siempre nos ha brindado!! Posiblemente eso es lo que más extraño del Sur!!! Jose parqueó decidido a la par de la casa de sus papás, se bajó con la prontitud de quien desde hace mucho no ve a sus amados y se fundió en un abrazo con su querida
“mamita” y con su querido padre.

Jose siempre me recordaba lo mucho que amaba a su familia. Estaba siempre pendiente de sus papás y muy preocupado por la salud de doña Irene y de su querido papá. Hacía menos de una semana que Tavito había cumplido sus 18 años. Prácticamente todos los días era ritual hablar de sus queridos hijos:

“Ya le dije a Tavo, cuando vaya a recoger la cédula yo voy con él y lo espero afuera para recibirlo con un buen pichazo!!! Ayyy sí le voy a poder dar y bien duro y no me van a poder hacer nada!”

Días antes, Jose acompañó a Tavito a recoger la cédula, pero en vez de un golpe, le dio un pichX@ de amor!! El domingo en la noche después de lo acontecido y justamente en el momento que fui a conversar con José Gustavo, por error abrí el Facebook y lo que mostró fue la última actualización del perfil de Jose con una foto de él y su querido hijo, dándole gracias a Dios por tal bendición.

Igualmente le decía cuando se enojaba:

“Ayy!!! Es que no lo agarro del guiñote no más porque es mi hijo.”

Estoy seguro que en realidad era el enorme amor que les tenía que le impedía hacerlo.

Jose era un carajo muy emotivo. Con frecuencia las emociones lo cegaban y cometía torpezas. “A huevón más chambón!!!” le decíamos cuando se jalaba una torta. Una vez que parqueó el carro se bajó como las bombas y pego con algo,… no preciso con qué. Solo se oyó un:

“… ay ay!!!… jueputa patas si me han salido buenas!!!”

Esa era una de sus frases y constantemente la citaba pues constantemente les daba palo! Sus papás y hermanos nos recodaron que a Jose le decían Tiberio cuando era pequeño, precisamente porque pasaba en el suelo.

Ya en casa de doña Irene y don Miguel… como siempre, un “platado” de comida nos esperaba, cocinado con todo el amor, cariño y buena cuchara con que doña Irene lo sabía hacer, especialmente cuando sabía que la visitaríamos. Besos y abrazos iban y venían a doña Irene, don Miguel, Carolina, Sarita y su amado hermano Jorge con quien compartía su pasión por la pesca y que por esas cosas de la vida, no se había ido para Panamá cuando toda la familia lo hacía por allá.

A Diciembre del 2016, Jose tenía creo que unos 9 meses de no ir a Neily según continuamente me recordaba. A veces lo sentía como un reclamo! El día 22 de diciembre en la noche, cuando nos despedimos al salir de la fiesta de la oficina, frotándose incesantemente las manos me dijo:

“Ay Raúl!!! Ya, ya arrollo la mica y nos vamos jalaos para el Sur. Estoy desiando ir a pescar y ver a mis tatas… Ya hace 9 meses que no los veo” me recordó un vez más.

Una de las pasiones de Jose era la pesca. Por ahí del 27 o 28 de Diciembre me mandó fotos de los pescados, de su hermano Jorge y de los platillos que preparó para toda la familia

“Coman coman, que aquí hay para todos” solía decir después de la faena.

Y así era, a pesar de los contratiempos, la familia Alfaro Jiménez siempre nos recibía con aquellos platados de comida, siempre generosos y abundantes!!
Quedamos como “… una yegua!!!!” de la comilona, como solía decir. Antes de partir hacia Miramar, José bendijo a su familia y les recordó lo necesario de estar con Dios.

“Nos vemos el domingo si Dios primero así lo permite!!!” les dijo mientras el carro avanzaba.

La noche del viernes fue simplemente hermosísima. Angel, Stanimira y Scott nos esperaban al frente de la escuela. Se fundió en un solo abrazo con Scott, de esos que te acomodan (o desacomodan) los huesos. Saludó a Stanimira con un: Qué miras Mira?? Seguido de un fuerte abrazo a ella y Angel. A pesar de que arriba del cerro la vista era simplemente espectacular y era posible ver la costa (de ahí el nombre Miramar), decidimos acampar en la escuela por comodidad, principalmente de Charly que estaba preocupado por servicios básicos.

Ya para el sábado temprano, Víctor y Sarah habían llegado. Su último desayuno fue digno de Chepecito, así, como los grandes: pinto con huevo, queso, maduro, jugo de naranja, pan y el tradicional café de Jose preparado en la cafetera que Ferdi le había regalado y que por supuesto llevaba en su mochila.

“Ahh, así es como un hombre tiene que comer” me decía cuando mi esposa le preparaba la comida el tiempo que vivió en mi casa.

No faltó tampoco el:

“Pongo el piloto automático, me tomo una taza de café y…”

Haciendo memoria, me parece que en los últimos tiempos Jose dejaba el chascarrillo hasta ahí, ya no lo terminaba. En el Grupo, Jose y yo éramos los cafeteros. Sabía lo mucho que me hacía reír con esa frase de un programa español según él me explicó varias veces, pero que yo solo a él se la he llegado a escuchar.

Revisamos todo el equipo,… no todo. Cómo desearía devolverme en el tiempo para arreglar eso!!! Ohh Dios!!

A la Serpiente llegamos muy rápido. El lugar se asemejaba a aquel en que estuvimos unos 13 años atrás, solo que la boca había cambiado por completo. Dudamos si era y caminamos él y yo unos 40 minutos (Angel dice que fueron 2 horas) hacia arriba buscando la cueva. Regresamos y Scott con su fino olfato, aseguró que esa tenía que ser la Serpiente. Entramos y confirmamos que sí. Me parece que por ahí hay un video de la alegría de Jose.

Como podrán entender, pasamos de vivir momentos sumamente felices a experimentar los más angustiantes y dolorosos de nuestras vidas. Yo… yo estaba desecho, miles de cosas por la mente. Con Jose compartía todos los días. Saben que no soy de hablar mucho, pero justo esperaba el momento en que yo hacía una pausa en la tarde para sentarnos a tomar nuestra tacita de café y hablar paja. Me contaba de todo, la familia, Tavito, Irene Fernanda, de la “gordilla”, de Diego, de don Miguel y doña Irene, de la Iglesia, de las bendiciones que estaba experimentando … Para cuando yo no podía, entraba furtivamente a la bodega a escondidas de doña Laura y “hurtaba” las galletas de macadamia que ponía en mi gaveta sin yo darme cuenta.

“Abrí, abrí la gaveta… y que esa pinche vieja pendeja no sé de cuenta porque me agarra del guiñote!!”

… y siempre teníamos unos minutos para salir de la realidad, volver a ser chiquillos que sentados a la orilla de un camino, plaza o río, soñábamos con nuevas expediciones.

Así fue como conocí a Jose, a la orilla de una carretera allá en Neily, esperándonos para ir a buscar cavernas en el patio de su casa. Así fue como nos hicimos entrañables amigos, esperándome en Palmar Norte para realizar una épica caminata en Corcovado.

Compartimos el gusto por el café, el chile (por cierto, me debés un chilero!!) y la música. De buen comer, alivianó mi carga cuando ya mi estómago no podía más. Íbamos al Jazz Café a los tributos de Tool y cuando nuestras agendas lo permitieron, a los lunes de Blues en El Sótano. Lo más importante, compartimos el amor por la familia y los amigos y me recordó el amor de Cristo hacia nosotros.

Para unos Chepe o Chepecito, para otros el toyotón, para otros culebra. Más recientemente y en su Iglesia: escudero y hombre de valor. Para mí, el repartidor de sonrisas. A cualquiera le pintaba una sonrisa.

Alma noble y corazón de guerrero. Mil gracias por tú amistad! Nos veremos en el más allá! Tú hermano del alma, Raúl.

Walter Santos – Socorrista e Instructor, Belice

I got the saddest news that one of my best friend, a caving college, and very close to be like my brother had a caving accident and pass away. I remember going to teach a 8 days cave rescue course for ANTHROS Costa Rica in 2005, there is where I met Jose better known as Chepe. That time I came down with chickenpox. It was really nasty, Jose came around 1am to my tent with a hot cup of his famous herbal tea and told me ” enfermo que come no se muere” those words still echo on my soul. The coffee he made inside the caves after so many hours of not eating and sleeping will be memories that will linger on.
He gave me this container which goes with me every trip or adventure I do, THANK YOU JOSE.

Traducción: Recibí la triste noticia que uno de mis mejores amigos un colega espeleólogo, y tan cercano como mi hermano, tuvo un accidente en una cueva y falleció. Recuerdo ir a enseñar durante 8 días a un curso de rescate para Anthros Costa Rica en 2005, ahí fue donde conocí a Jose mejor conocido como Chepe. En ese tiempo me sentí de baja con varicela, eso fue muy malo, Jose vino alrededor de la 1am a mi tienda con una taza caliente de su famoso té de hierbas y me dijo “enfermo que como no se muere” esas palabras todavía hacen eco en mi alma.
El café que él hacía dentro de las cavernas después de muchas horas de no comer ni dormir serán recuerdos que perdurarán.
Él me dio éste contenedor (fotografía) el cual va conmigo a cada viaje o aventura que hago, gracias Jose.

My great condolences to Chepe family and friends, had the privilege to train and spend many countless hours with Chepe a great caver and passionate man for caves and bats conservation. SO SORRY FOR THE LOST.

Traducción: Mis más sinceras condolencias a la familia de Chepe y amigos, tuve el privilegio de entrenar e invertir incontables horas con Chepe un gran espeleólogo y apasionado hombre de las cavernas y conservación de los murciélagos. Lo siento mucho por la pérdida.

 

Lori Ann Shindel – Espeleóloga GEA, Estados Unidos

A very sad day. Jose was a true adventurer, teacher, and wild jungle creature all rolled into one. He had a smile that wouldn’t quit, and an attitude to match. He was lost in a fatal caving accident yesterday. Into the hands of God. He will be greatly missed.

Traducción: Un día muy triste. Jose fue un verdadero aventurero, maestro, y creatura del bosque salvaje todos en uno solo. Él tenía una sonrisa que no se podría quitar y una actitud qué imitar. Él fue perdido en un accidente fatal en una caverna ayer. En las manos de Dios. Él será grandemente extrañado.

I am so profoundly sorry to hear this. I echo the sentiments here….it was a privilege to train and cave with him, and those experiences changed my life in ways I’m still recognizing. Truly a loss. Into the hands of God.

Traducción: Estoy profundamente triste de escuchar esto. Hago eco de los sentimientos aquí… Fue un privilegio entrenar y cuevear con él, aquellas experiencias cambiaron mi vida en maneras que todavía reconozco. Una verdadera pérdida. En las manos de Dios.

My Chapter with Jose

Like most days, this one started with a cup of coffee, random small chores before work, playing with the cat, and lazily deleting a bunch of crap emails from my inbox. However, there was one email that with a second glance; was not crap. It was an offer for a big discount on plane tickets to Costa Rica. I’d never been there. I’d always wanted to go. That’s how it all started.

Do they have caves in Costa Rica, I wondered? I had no idea! Well a few short Google clicks later,
I realized there definitely WERE caves in Costa Rica. From what I could find, there was only one Grotto in the whole country, Grupo Espeleologico Anthros (Anthros for short). It was time to send my virtual tentacles out and see if anyone was willing to go caving with a total stranger from another country who they knew nothing about, and didn’t speak the language. I knew it was a looong shot!
But….you don’t know unless you ask, so….
YES, there were cavers willing to get out and go under with this Gringo! I was a strong caver but was pretty new to long durations of intensely technical vertical work, so admittedly had a lot to learn, and was more than happy to do so. After some back and forth discussion with the Anthros Grotto president, Gustavo; we had a pretty good game plan. Gustavo is brilliant, driven, dedicated, generous with his time and knowledge, and extremely proficient. What you’ll find with Anthros, is that the entire team follows Gustavo’s lead in this at all levels. Beginners are just as friendly and engaged as the very experienced folks, and everyone helps each other become better at whatever they need getting better at.

Didn’t waste much time waffling on this unique opportunity. I’d be heading down in under a week (time to let the boss know). Some of the best areas to explore, and where there are still more holes in the ground than bananas in the trees (ok, maybe that’s an exaggeration…but maybe not…); was in the south of the country, near Panama. If you happen to be a solo traveling, blond, 5 ft tall, white
girl, and don’t want to ….ya know….disappear; then Costa Rica is probably one of your safer bets in the world. (I was nearly snagged in India a couple years prior, so I appreciate this on a personal level.)

I bought my little Spanish/English pocket dictionary, packed up my luxury accommodations (tent and stuff), bought some new rope, triple checked that I had all my vertical gear and some extra bits, and I was off. (Side note: That’s when I met one of my most favorite humans, Nina Martin of Inner Mountain Outfitters! I took some new gear for Anthros folk down with me because shipping to Central America is SILLY EXPENSIVE. If you head south to see local pals, it’s worth considering ordering here, and taking there.)

What exactly was the game plan, you ask? Well, that’s kind of the funny part. It was for me to fly into San Jose and spend the night with Gustavo and family, then catch a bus to the south of the country the next day where this fellow, Jose, would meet me and get me back to his place on the edge of the jungle where I’d set up my tent for a week or two, and we’d do some caving. Several members of the Anthros Grotto were planning to come down a week later to push leads with us. Fabulous! Oh yeah, Jose didn’t speak English, and I had no idea what he looked like. This was going to be GOOD!

Sounded simple enough. Too bad there aren’t a lot of SIGNS along the bus route….but I figured once the only folks left on the bus with their animals were headed to Panama (I asked), it was time for me to get off. There I stood in a field, by a road, looking for someone who I hoped was looking for me. And he was. Waving, smiling, talking to everyone along his path in the 100 meters between us – here came Jose! Good thing everything I had was portable, cuz we hoofed it back to his house – him with my duffle, and me with my overfilled haul bag. I’m really glad he didn’t bring the car/truck creation (that’s a whole different story…). Wandering through one of the few non tourist towns in Costa Rica on foot with a super social local who knows everyone by name, is pretty much exactly perfect.

Planning time. Jose’s wonderful wife Gretel was obviously used to cavers invading her happy home; and she had a delicious meal of chicken and rice with Chayote ready for us. Note to self – Chayote squash is now on my grocery list, and now I even know what to DO with it when I find it, YUM! After we looked through the copy of Colorado Caves I’d brought for him, and I met his curious daughter and very bright son; we busted out maps, and by a dim light on the back patio, figured out a few things.

First day or so would be some acclimating to exertion in heat and humidity and jungle training….funky re-belays, rigging waterfalls, figuring out the most solid anchors off ultra vegetated jungle cliffs with loose soil (very different than my Rocky Mountain cliffs!), avoiding snakes and other spiky/ biting/or poisonous things, hand drilling bolts, and generally getting to know one another and make sure we understood each others skill sets and dispositions. It was fantastic. Our Spanglish was coming along just great…we’d pass my little pocket Spanish/English book back and forth and laugh and laugh…. There was a LOT of laughing with this guy. I started thinking of him as ‘Mr Pura Vida’. That’s what he was. In the flesh. He had a fat snoring chicken, and some pseudo-resident monkeys that occasionally threw things on my tent. That was also pretty awesome.

Oh yeah, did I mention monkeys?? These jungles are full of what I like to call ‘NICE’ monkeys. Katmandhu, on the other hand, has ‘BAD’ monkeys (not their fault, the little bastards). Sorry, tangent. But – MONKEYS! They follow you as you trek hours through the jungle, high above, curious and tentative, talking amongst themselves in a language you almost understand….how can you not love this! I think my face cheeks hurt more than my butt cheeks, from smiling so much. I’m pretty sure they know where all the caves are too. Them and Jose.

Since much of that part of the jungle is on Guami indigenous land; we stopped by to say hello, make sure it was ok that we were going to muck around, and offer a sly bit of gratitude….it was like an unofficial park fee really, gladly given. There were no signs, no outward way to know anything about those dirt roads, but Jose and his dad knew where to go and who to talk to. This isn’t an easy access area, but this was far from the first time, and they were old friends. There is a lightness of being here. After introductions and pleasantries and a showing of the home, we set off. The dogs always follow you for a bit, and that’s just fine.

Jose taught me a couple things about the jungle. He showed me small bats that curl up under huge sheltering leaves, and how to avoid the Soreilo plant that smells like a skunk when you break it and gives you a rash. He taught me to walk in the middle of some small rivers at night so the snakes don’t drop on you from the trees; and to air out your feet in the sun when possible, to avoid trench foot in our overly padded Colorado style hiking boots (learned this the hard way…nothing dries out here. Different boot choices in the future..). Snakes are a reality and you will likely see them if you wander into the greenery, and there’s a decent chance they will be quite poisonous. Run away, but not hysterically, or you may run into more snakes (Ha!). We munched on the sweet guavalina pods we just picked (aka – monkey food), and were refreshed and momentarily cleaned off in the many river crossings. Ya know, right before a long sweaty slippery muddy uphill climb. It’s even harder to do that when you’re laughing!

Jose was a creature of the jungle. Born and raised. It was amazing to me how he knew right where to go, in the midst of all that vegetation. There were often only a few times a trail could be discerned. Jose was the machete man, carving a path for us through the jungle, stopping now and then to show me things. He talked of the many many caves that needed to be explored. His passion, enthusiasm, and love of the jungle and it’s denizens didn’t require any translation.

As you all know….many times you can feel the cave when you walk up to it. The cool breath that grazed your sweaty cheek or raised your neck hairs was not a delusion. It’s a hole. A dark, cool, lovely, inviting, hole. Now the game changes. Even though it’s different, you know this world. Finally, a sense of familiar…. Until… HELLO ALIEN CREATURE! Ok, no, it’s just an Amblypygi (or tailless whip scorpion) and his 50 best friends as big as your hand skittering about all above and around you. No big deal, they don’t bite and aren’t poisonous… (how high can a white girl jump??) These guys were actually pretty darn cool too, after you got over the initial introductions.

Ah, and guano. GUUUAAANNNOOOO. Yes. Lots. Swimmingly lots of guano in some caves. And lots of bats! Holy cow, lots and lots of bats. At least initially, before ropes and rigging and descending into the depths. Then the sounds of water in the darkness, and a required vigilance sets in as ropes get pulled out, and anchors rigged. Batteries checked, pads pulled on, snacks eaten, and away we go.

We explored quite a few caves during that time, each one with it’s own character, and something that set it apart. There were some spots that had sumps we chose not to push until more grotto members could come down, as there were only two of us. It was the dry season, but it still rained every day; so we kept an eye on weather and conditions before going in. These caves are very alive; growing, flooding, changing; and it is prudent to remember that.

There was Grand Galleria cave, which housed 6 bat species including one giant bat that is only found there, and is being studied by researchers from Florida. We roped and mucked through Bananal Cave, which has a huge underground lake; and was good muddy fun. Jose’s boot came apart at some point in the cave, but he tied it back on his foot somehow and we kept going! When the grotto came down, we went to Carma Cave, where all that re-belay practice came in very handy. We actually pushed that cave further than it had ever been pushed, and had a major breakthrough.

A cave tale told as we marched into the jungle to get to Carma Cave – 20+ years ago some cavers including Gustavo, Jose, and an American man almost died in Carma cave when it unexpectedly flooded. They were separated, isolated, and had to wait it out. They all survived, and that was kind of a miracle. Years down the road, completely unintentionally, I would meet and dive with that American man when I went to explore inland blue hole cave diving in the Bahamas….Mr Brian
Kakuk, one of the worlds best cave divers! You’ve likely seen his stuff on Nat Geo (it’s worth Googling Dan’s Cave!!), and may have glimpsed his contribution to an upcoming IMAX documentary called “Ancient Caves” where they explored/dove a hot Devils Hole # 2 in Death Valley to support climate research. It is a small, small world folks. Don’t ever forget it.

The experiences I had in Costa Rica, with Jose, his family, and Anthros; had impacts to my soul that lasted far beyond that visit. Good impacts. The best impacts. This wasn’t my last trip to Costa Rica for caving. There were many adventures yet to come with Jose and some of the grotto members when we did a Cave and Wilderness Rescue course, with 3rd world toughness and practicality, led by Walter Santos of BSOLT (Belize School of Outdoor Leadership Training). Jose helped teach that, and his crazy jokes and endless positive attitude helped us all not to crack from the intensity. We were all his family, and he looked after us whether we were aware of it or not, in our exhausted haze.

You may wonder why I wrote this. It reads more like a diary in some spots (heck, a lot of it CAME from my diary…). Jose Alfaro fell to his death in a cave recently; and maybe this small blip is my way of processing that loss. But the story isn’t about his death or what happened in the accident, it’s a tribute to his life and legacy; and I wanted to share just a glimpse with you, my fellow cavers.

Gracias José, por tocar mi corazón con tus lecciones y tus risas. Siempre serás el señor Pura Vida para mí.

Traducción:
Mi capítulo con Jose

Al igual que la mayoría de los días, éste comenzó con una taza de café, pequeñas tareas al azar antes del trabajo, jugando con el gato, y perezosamente borrando un montón de mensajes de correo basura de mi bandeja de entrada. Sin embargo, había un correo electrónico que si lo veías bien; no era basura. Era una oferta con un gran descuento en boletos de avión a Costa Rica. Nunca había estado allí. Siempre quise ir. Y así fue como empezó todo.
¿Tienen cuevas en Costa Rica? me preguntaba. ¡No tenía ni idea! Bueno, unos pocos clics en Google más tarde, me di cuenta de que definitivamente había cuevas en Costa Rica. Pude encontrar que sólo había un Grotto en todo el país, Grupo Espeleológico Anthros (Anthros para abreviar). Era el momento de utilizar mis tentáculos virtuales y ver si alguien estaba dispuesto a ir a cuevear con un total extraño de otro país, que no sabía nada y no hablaba el idioma. ¡Sabía que era una gran apuesta! Pero… usted no sabe nada a menos que lo intente, así que…

Sí, hubo espeleólogos dispuestos a salir y estar bajo suelo con esta Gringa! Yo era una espeleóloga fuerte, pero era bastante nueva en largas jornadas de intenso trabajo técnico vertical, por lo que había mucho que aprender, y estaba más que feliz de hacerlo. Después de algunas conversaciones con el presidente del Grotto Anthros, Gustavo; teníamos un plan de juego bastante bueno. Gustavo es brillante, manejable, dedicado, generoso con su tiempo y conocimiento, y extremadamente competente. Lo que encontrarás en Anthros, es que todo el equipo sigue a Gustavo en este liderazgo en todos sus niveles. Los principiantes son tan amables y comprometidos como la gente más experimentada, y todo el mundo se ayuda mutuamente a mejorar en lo que necesitan perfeccionar.

No perdí mucho tiempo dándole vueltas a esta oportunidad única. Estaría llevando a cabo esto en menos de una semana (tiempo suficiente para que el jefe lo supiera). Una de las mejores áreas para explorar, y donde todavía hay más agujeros en el suelo que plátanos en los árboles (bien, tal vez eso es una exageración… pero tal vez no…); estaba en el sur del país, cerca de Panamá. Si por alguna razón usted resulta ser un viajero solitario, rubio, 5 pies (1,5 m) de altura, muchacha blanca, y no desee… ya sabe… desaparecer; entonces Costa Rica es probablemente una de sus apuestas más seguras en el mundo. (Estuve casi atrapada en la India un par de años antes, así que aprecio esto a nivel personal).

Compré mi pequeño diccionario de bolsillo español / inglés, empaqué mis alojamientos de lujo (tienda de acampar y así), compré una cuerda nueva, revisé tres veces que tenía todo mi equipo vertical y algunas piezas adicionales, y ya estaba lista. (Nota: Ahí es cuando conocí a uno de mis seres humanos favoritos, Nina Martin de Inner Mountain Outfitters! Me llevé un nuevo equipo para la gente de Anthros conmigo porque el envío a América Central es increíblemente caro. Por eso, si usted se dirige hacia el sur para ver a sus amigos locales, vale la pena considerar pedirlo aquí, y llevarlo a allá).

¿Cuál era exactamente el plan de juego? usted se pregunta. Bueno, esa es la parte divertida. Era volar a San José y pasar la noche con Gustavo y su familia, luego coger un autobús al sur del país al día siguiente donde este hombre, José, me encontraría y me llevaría a su casa en el borde de la selva donde instalaría mi tienda durante una semana o dos, y haríamos algo de espeleología. Varios miembros del Grotto Anthros planeaban bajar al sur una semana más tarde para unirse con nosotros. ¡Fabuloso! Ah, sí, José no hablaba inglés, y no tenía ni idea de cómo era. Esto iba a ser BUENO!

Sonaba bastante simple. Lástima que no haya muchas señales a lo largo de la ruta del autobús… Pero me imaginé, que la última gente que quedaba en el autobús con sus animales se dirigía a Panamá (pregunté), y era hora de que me bajara. Y allí estaba parada en un lugar, en el camino, buscando a alguien que esperaba que me estuviera buscando. Y allí estaba. Saludando, sonriendo, hablando con todos a lo largo de su camino, 100 metros entre él y yo – aquí llegó José! Lo bueno, es que todo lo que yo andaba era portátil, porque nos fuimos de vuelta a su casa caminando – él con mi maletín, y yo con mi bulto mochilero. En realidad, estoy muy contenta de que no trajo la creación del coche / camión (hubiera sido una historia totalmente diferente…). Porque pasear por una de las pocas ciudades no turísticas en Costa Rica a pie con un super amigo local que conoce a todos por su nombre, es prácticamente perfecto.

Tiempo de planificación. La maravillosa esposa de Jose, Grettel, estaba obviamente acostumbrada a los espeleólogos que invadían su feliz hogar; ella nos tenía una deliciosa comida de pollo, arroz y chayote listos para nosotros. Nota: – Chayote “squash” está ahora en mi lista de supermercado, y ahora incluso sé qué hacer con él cuando lo encuentro, ¡YUM! Después de mirar una copia sobre las Cuevas de Colorado que había traído para él, y conocer a su curiosa hija y muy brillante hijo, hicimos a un lado los mapas, y con una tenue luz en el patio trasero, compartimos algunas cosas.

El primer día, sería para aclimatarme haciendo esfuerzo en el calor y la humedad y el entrenamiento de la selva… haciendo fraccionamientos, armando cascadas, calculando los anclajes más sólidos en los acantilados en la selva espesa, con el suelo flojo (muy diferente a mis acantilados rocosos de la montaña!), evitando las serpientes y cualquier otra cosa punzante / que pique / o sea venenosa, los anclajes a mano, y en general cerciorarse, de que nos entendimos uno al otro con cada uno de los sistemas y habilidades. Fue fantástico. Nuestro Spanglish venía haciéndose mejor… pasábamos con mi pequeño diccionario de bolsillo Español / Inglés ida y vuelta y reíamos y reíamos… Había un montón de risas con este tipo. Comencé a pensar en él como ‘Mr Pura Vida’. Eso es lo que era. En persona. Tenía un pollo gordo que roncaba y unos monos pseudo-residentes que ocasionalmente tiraban cosas en mi tienda. Eso también fue bastante impresionante.

Ah sí, ¿había mencionado los monos? Estas selvas están llenas de lo que me gusta llamar monos ‘nice’. Katmandhu, por otro lado, tiene monos ‘malos’ (no es culpa suya, pequeños bastardos). Lo siento, me desvié del tema. – ¡MONOS! Ellos te siguen a medida que caminas horas a través de la selva, muy arriba, curiosos y tentativos, hablando entre sí en un idioma que casi entiendes… ¿Cómo no puedes amar esto? Creo que mis mejillas en la cara duelen más que las mejillas de mi trasero, de reír tanto. Estoy muy segura de que ellos también saben dónde están todas las cuevas. Ellos y José.

Dado que gran parte de esa sección de la selva está en la tierra indígena Guamí; nos detuvimos a decir hola, asegurándonos de que estaba bien que andemos en los alrededores, y ofrecer un poco de gratitud… Fue como una tarifa no oficial del parque realmente, dado con mucho gusto. No había señales, no había manera de saber nada en esos caminos de tierra, pero José y su padre sabían a dónde ir y con quién hablar. Esta no es una zona de fácil acceso, pero esto estaba lejos de ser una primera vez, y eran viejos amigos. Se siente bien estar aquí. Después de las presentaciones y bromas y una visita a la casa, partimos. Los perros siempre te siguen un poco, y eso está bien.

José me enseñó un par de cosas sobre la selva. Me mostró pequeños murciélagos que se acurrucaban bajo grandes hojas protectoras y cómo evitar la planta de Soreilo que huele a zorrillo cuando lo rompes y te da una alergia. Él me enseñó a caminar en medio de algunos pequeños ríos por la noche para que las serpientes no te caigan de los árboles; y airear los pies en el sol cuando sea posible, para evitar el pie de trinchera con nuestras botas de montaña de estilo Colorado demasiado acolchado (aprendió esto de la manera difícil… Nada se seca aquí… Diferente opción de botas para la próxima…). Las serpientes son una realidad y es probable que las veas si te diviertes en la selva, y hay una gran oportunidad de que sea bastante venenosa. Muévete despacio, no te desesperes o podrías encontrar más serpientes en tu camino (Ha!). Masticamos las vainas dulces de guavalina que acabamos de coger (aka – comida de mono), y nos refrescamos y limpiamos momentáneamente en los muchos cruces de río. Ya sabes, justo después de una larga y sudorosa subida en una escalera fangosa y resbaladiza. ¡Es aún más difícil hacerlo cuando te ríes!

José era una criatura de la selva. Nacido y criado en ella. Fue increíble para mí cómo sabía dónde ir, en medio de toda esa vegetación. A menudo sólo unas pocas veces se podía discernir un rastro. José era el hombre machete, haciendo camino para nosotros a través de la selva, parando de vez en cuando para mostrarme cosas. Habló de las muchas cuevas que necesitaban ser exploradas. Su pasión, entusiasmo y amor por la naturaleza y sus habitantes no requerían ninguna traducción.
Como todos saben… Muchas veces se puede sentir la cueva cuando se camina sobre ella. La brisa fresca que rozaba tu mejilla sudorosa o erizó los pelos del cuello, no eran una ilusión. Es una cueva. Un oscuro, fresco, encantador y acogedor agujero. Ahora el juego cambia. A pesar de que es diferente, uno conoce este mundo. Finalmente, un sentimiento familiar… Hasta que… HOLA CRIATURA EXTRAÑA! Ok, no, es sólo un Amblypygio (o un escorpión sin látigo) y sus 50 mejores amigos tan grandes como tu mano, encabullándose sobre todo por encima y alrededor de uno. No es gran cosa, no muerden y no son venenosos… (Aunque ¿qué tan alto puede saltar una chica blanca?…) Estos chicos eran realmente muy amigables, después de que obtienes una presentación inicial.

Ah, y guano. GUUUAAANNNOOOO. Sí. Un montón. Podías nadar en guano en algunas cuevas. Y un montón de murciélagos! Increíble! montones y montones de murciélagos. Por lo menos al principio, antes de las cuerdas, el armado y el descenso en las profundidades. Entonces los sonidos del agua en la oscuridad vienen, luego una requerida revisada sobre las cuerdas cuando se sacan, y las anclajes armados. Baterías comprobadas, rodilleras socadas, bocados comidos, y nos vamos.

Exploramos bastantes cuevas durante ese tiempo, cada uno con su propio carácter, y algo que lo diferencian. Había algunos lugares que tenían sifones que decidimos no pasar hasta que más miembros del Grotto pudieran bajar, ya que sólo había dos de nosotros. Era la estación seca, pero todavía llovía todos los días; así que mantuvimos un ojo en el tiempo y condiciones antes de ir. Estas cuevas están muy vivas; creciendo, inundando, cambiando; y es prudente recordar eso.

Había una cueva, la Gran Galería, que albergaba 6 especies de murciélagos, incluyendo un murciélago gigante que sólo se encuentra allí, y está siendo estudiado por investigadores de Florida. Nos internamos y ensuciamos a través de la cueva de Bananal, que tiene un enorme lago subterráneo; y fue una buena diversión fangosa. La bota de José se dañó en algún momento en la cueva, pero él la ató de nuevo en su pie de alguna manera y seguimos adelante! Cuando llegó el resto del grupo de personas del Grotto, fuimos a la cueva de Carma, donde toda esa práctica de fraccionamientos fue muy útil. De hecho, entramos a esa cueva más allá de lo que había sido explorada, y tuvimos un gran avance.

Una historia sobre esta cueva vino mientras caminábamos en la selva para llegar a Carma – hace unos 20 años algunos espeleólogos incluyendo a Gustavo, José, y un hombre norteamericano, casi mueren en la cueva Carma cuando se inundó inesperadamente. Estaban separados, aislados y tuvieron que esperar para salir. Todos sobrevivieron, y eso fue un milagro. Años más tarde, de forma totalmente involuntaria, me reuniría y me zambulliría con ese hombre norteamericano cuando fui a explorar cuevas en el interior de las Bahamas buceando… ¡Brian Kakuk, uno de los mejores buceadores de cuevas del mundo! Usted probablemente ha visto sus trabajos en Nat Geo (vale la pena buscar la cueva de Dan!), Y puede haber observado su contribución en un próximo documental de IMAX llamado “Ancient Caves” donde exploraron / bucearon el Devils Hole # 2 en Death Valley, para apoyar la investigación sobre el clima. Es un mundo muy muy pequeño. Nunca lo olvides.

Las experiencias que tuve en Costa Rica, con José, su familia, y Anthros; tuvo impactos en mi alma que duraron mucho más allá de esa visita. Buen impacto. El mejor impacto. Este no fue mi último viaje a Costa Rica por espeleología. Había muchas aventuras aún por venir con José y algunos de los miembros del Grotto cuando hicimos un curso de Rescate en Cuevas y Selva, con tenacidad y practicidad del tercer mundo, dirigido por Walter Santos de BSOLT (Belize School of Outdoor Leadership Training). José ayudó a enseñar y sus chistes locos y la actitud positiva interminable nos ayudó a todos a no bajar la intensidad. Fuimos todos parte de su familia, y él se ocupó de nosotros sin saber si estábamos conscientes de ello o no, en medio de nuestro cansancio.

Usted puede preguntarse por qué escribí esto. Se lee más como un diario en algunas partes (diablos, mucho de lo que venía en mi diario…). José Alfaro cayó y murió en una cueva recientemente; y tal vez esta pequeña señal es mi manera de procesar esa pérdida. Pero la historia no es acerca de su muerte o lo que sucedió en el accidente, es un tributo a su vida y legado; y quería compartir sólo mi experiencia con ustedes, mis colegas espeleólogos. (Fotografía de Jose con Lori y Jose conduciendo).

Gracias José, por tocar mi corazón con tus lecciones y tus risas. Siempre serás el señor Pura Vida para mí.

 

Gustavo Quesada – Espeleólogo GEA

Mi Gran Hermano Jose

Conocí a los Alfaro cuando empecé la espeleología con mi primo Charlie en 1995, recuerdo bien que fuimos a Ciudad Neily a descubrir esa selva espectacular que hay en la zona sur, rodeada de paisajes espectaculares de roca caliza, aguas cristalinas y vida silvestre. Acampábamos en las piscinas de Ciudad Neily en nuestras primeras giras y fue entonces cuando fuimos a conocer la famosa Caverna Carma, en ese momento fue cuando nos presentamos con los nuevos propietarios de la finca los Alfaro, una familia humilde, numerosa y preocupada por preservar la naturaleza. Don Miguel muy amable nos entrevistó para conocer nuestra intensiones y nos dio permiso de ir a su propiedad, en ese momento en compañía de su hijo Jorge, a quien bautizaríamos “Rambo”, porque no habíamos conocido a nadie más valiente para andar en la montaña, mucho menos alguien que atrapara las terciopelo con su propia mano, como me pasó en esa primera gira cerca de la quebrada, nunca olvidaré lo que me dijo Jorge: “quédese quieto, que le va pasando una terciopelo entre los dos pies” y yo petrificado hice caso, vi para abajo y era cierto, apenas pasó la serpiente Jorge la tomó con la mano y la lanzó lejos.

Las siguientes giras siempre íbamos a buscar a nuestro guía “Rambo”, pues nos sentíamos super seguros con él en la montaña y al regresar su linda madre Irene, siempre nos tenía un vaso enorme de fresco frío de alguna fruta de la zona esperándonos para hidratarnos.

En 1997 fuimos al sur en búsqueda del famoso Pozo Azul, una cueva en medio de la montaña que hablan los baqueanos de la zona, como siempre fuimos a buscar nuestro guía Rambo, pero resulta que no podía y don Miguel nos dijo, esta vez los va a acompañar Jose mi hijo mayor, quien conoce también toda la finca y tampoco le tiene miedo a las serpientes. Fue Jose quien nos llevó en la primera búsqueda del Pozo Azul, nos llevó por un atajo decía él y eran unas trepadas de casi 90 grados, super empinado, donde íbamos todos casi que escalando de 4 patas para poder subir, cargados de equipo como siempre; Jose se reía de vernos sudando y reventados del cansancio, hasta que llegamos a un pozo espectacular en medio del bosque, ahí Jose nos regaló fresco frío que su madre había enviado en un termo que él llevo siempre en la mano. Al regreso de cada gira, Irene nos tenía unos deliciosos helados de muchísimos sabores y tanto nos conocía que ya sabía quién quería el natilla, coco, chocolate, cas, maní, etc.

Días después, ese mismo año, organizamos una gira a la Caverna Carma, pues queríamos ir a conocer la Sala de las Sombrillas, la cual Carlos nos comentó que era un lugar espectacular, en esa gira nuestro guía Jose nos acompañó dentro de la caverna, recuerdo bien que Jose llevaba un chonete, no tenía casco y fue la primera vez que le enseñé a ponerse un arnés y rapelear en una cueva. En esa gira tuvimos el inconveniente de estar muy dentro y que se viniera una cabeza de agua, estuvimos atrapados por casi 20 horas, con hipotermia la mayoría y tuvimos la experiencia de nuestras vidas, pues vimos nuestra vida prácticamente acabarse, pero gracias a Dios logramos salir ilesos. En esa gira nos acompañó Brian Kakuk, uno de los mejores buzos de cuevas del mundo y con quien al día de hoy mantenemos la amistad. Quién diría que Jose en vez de espantarse y no querer volver a salir con estos locos exploradores de cuevas más bien se enamoraría de la espeleología y se convertiría de uno de los mejores espeleólogos del país.

En Carma fue donde empezó una sincera y fuerte amistad con Jose, cada vez que regresábamos al sur estaba listo para la aventura, se convirtió en mi hermano de las cuevas y empezamos a vivir experiencias inolvidables, pues Jose le daba ese toque a la gira que lo hacía a uno disfrutar, reír y pasarla bien.

Durante años, nos convertimos en hermanos, lloramos y reímos hasta más no poder, exploramos cuevas en Costa Rica, Guatemala, México, Honduras, hicimos montones de amigos por todas partes y recibimos en Costa Rica innumerables grupos de espeleólogos extranjeros con los que exploramos cuevas.

Tanto nos apasionaba lo que hacíamos que siempre pensamos en la importancia de estar entrenados para cualquier situación complicada que se pudiera presentar dentro de las cuevas, fue por eso que en el 2005 logramos traer a uno de los mejores espeleo-rescatistas de Estados Unidos, Bruce Hagen, quien nos entrenó en rescate en cuevas y junto con Jose, fundamos la Unidad de Rescate Anthros. Bruce regresaría en múltiples ocasiones a impartir cursos de rescate de nivel avanzado a nuestra unidad y a así logramos integrar más y más miembros de Anthros. Nunca nos imaginamos que estábamos preparándonos para poder recuperar el cuerpo de Jose desde una de las cavernas verticales más difíciles del país 12 años después.

Mi gran hermano era un excelente cocinero, era amante de la música y también le gustaba hacer artesanías de vez en cuando, recuerdo una lamparita de un coco que una vez me regaló hecha por él.

Recuerdo bien cuando me llamó por teléfono y me dijo que estaba enamorado de una muchacha que se llamaba Grettel y que estaba seguro de que era la mujer de su vida. Pues poco tiempo después, iniciaron una bella familia con su primer hijo a quien le puso el nombre de los dos Jose Gustavo y luego vino Irene Fernanda de quien nos nombró padrinos a mi esposa y a mí.

Siempre le decía a los compañeros de espeleo: “mae les voy a regalar unas moneditas para que me llame”, pues él siempre estaba pendiente de nosotros y muchas veces que hablábamos me decía que cuando íbamos a regresar, que le faltaba hacer espeleología, salir a la montaña con nosotros, pues eso le ayudaba mucho para despejarse.

Jose y yo exploramos por toda la zona sur, incluso en aquel entonces muchas veces si nadie podía ir un fin de semana a cuevear, me iba solo en carro y sabía que allá me esperaba Jose para salir el fin de semana a la aventura. Hicimos amigos por todas partes, por todas las montañas que uno se pueda imaginar acampamos. Una vez estábamos explorando un pozo, en esa ocasión iba yo de primero en un pozo de 3 mts de diámetro y a medio camino me topé una Terciopelo en la pared, estaba yo a unos 12 metros desde la entrada y faltaba la mitad para bajar, le pegué un grito a Jose que había una serpiente enfrente mío y que me mandar un machete, él amarró uno y me lo bajó, yo a como pude, cuidando de no cortar la cuerda pues habían filos en las paredes por todas partes, empecé a tratar de matar la serpiente que estaba frente a mí, costó mucho pues estaba en una grieta y cada vez que golpeaba se movía, yo con el temor de que me saltara encima, Jose desde arriba se reía y se reía pues solo veía un chispero que yo sacaba de las paredes, esa cueva la bautizamos el Pozo del Chispero.

Una de nuestras giras muy agradables fue en Río Claro, andábamos buscando una caverna en la finca de un señor donde supuestamente vivía una boa de 6 metros, en esa gira íbamos con Carlos y Mónica. Recorrimos una hermosa finca, con unas nacientes de agua que brotaba a borbollones del suelo y tenían una poza llena de berros, recuerdo bien, pues con Jose uno iba comiendo de todo lo que se topaba en el bosque, en esa ocasión nos dio de probar berros y a Mónica le encantaron, se comió un montón y cuando regresamos de la gira estaba medio intoxicada, terminó dormida en el sillón de la casa de los Alfaro varias horas.

Jose y sus amigas las serpientes. Programamos una gira para ir a explorar cuevas a Honduras con nuestro amigo Jorge Yanes, iríamos en bus Mónica, Jose y yo, pues resulta que un par de día antes, Jose trató de atrapar una terciopelo en su casa y lo mordió, fue al hospital y le aplicaron suero. Cuando llegó a San José, listo para irnos de gira, se brotó de una forma que le puso toda la piel como un cocodrilo, inmediatamente lo llevé a emergencia del Hospital San Juan de Dios y le aplicaron un antialérgico poderoso. Eso nos pasó dos veces antes de salir hacia Honduras, por lo que tuvo que quedarse en Costa Rica, quien diría por huevón me dijo!!!.

A Jose lo conocía todo mundo en Ciudad Neily, algunos le decían Culebra, porque antes de soltero tenía una de mascota, nadie pensaría que muchos años después iría a descansar en la caverna más profunda del país la Serpiente Dormida.

Pues luego también logré convertir a Jose en amante de los murciélagos. Junto con mi otro hermano de cuevas, Raúl; juntos nos aventuramos en hacer una Maestría en la UNED de Manejo de Recursos Naturales, quién diría un abogado y un administrador de empresas en medio del mundo científico con biólogos, pero así fue. Como parte de mi tesis, tuve que capacitarme en murciélagos y fue entonces cuando nos matriculamos en un curso de Murciélagos de Costa Rica en la Tirimbina, con el mejor instructor que podía haber en el país, Bernal Rodríguez, amante apasionado de los murciélagos, el que luego se convertiría en un gran amigo nuestro y quien nos transmitió esa pasión por los murciélagos que atesoramos y transmitimos en nuestros cursos y nuestras giras. Con Jose incluso fabricamos una trampa de arpa, la primera en el país hecha en casa y fue super útil para capturar murciélagos en muchas cuevas en la zona sur.

Siempre iniciábamos las giras con una taza de café por la mañana, pues tanto Jose como Charlie y yo somos muy cafeteros, Jose bromeaba con su “café de altura” y a todos siempre nos hacía gracia su chiste. Una vez Mónica llevó una cafetera italiana y Jose quedó asombrado de lo rico que quedaba el café, así que le regalamos una y se volvió parte del equipo de espeleología, la cafetera italiana y la cocinita de gas. Hasta hoy comprendo el mensaje que Jose me quiso dar con la tasa de café, pues como la vida, la tasa de café se disfruta en compañía de los verdaderos amigos, se enfría rápido por eso debes de disfrutar cada sorbo de café que tomes, pues la segunda tasa no sabrá igual a la primera.

Chilero hasta decir basta, Jose amaba el chile y el limón para la comida, siempre busqué enchilarlo, quería verlo sudando y pidiendo agua, pero por más que yo vivía comprando chileros por todas partes, incluso en México pedía chile que lo hiciera escupir fuego, nunca lo logré, vaya capacidad tenía Jose de comer chile.

Muchas cosas valoro de Jose, pero especialmente su lealtad como amigo y su pasión por las cuevas y la naturaleza, son tesoros que compartimos y que siempre los llevaré en mi corazón y buscaré compartirlos con muchas personas más.

Nunca nos la pusiste fácil hasta el día del entierro parimos monos llevándote hasta allá arriba, tuvimos que organizar a todo mundo para que ayudará, pero woh eso demostró aún más la Unión de amigos que querías.
Hoy en día algunos me dicen que se sienten muy desorientados por la partida de Jose, como si fuera caminar sin rumbo, pero más bien les digo que el norte está claro, debemos de compartir su legado y que la amistad y el compañerismo son inmortales, Jose siempre estará con nosotros. Seguiremos enseñando la Espeleología y los valores de compañerismo y lealtad de los miembros de Anthros a todos los que quieran aprender a valorar la naturaleza, rodeados de personas que se convierten en tus amigos y luego en tu familia, creando lazos de amor y amistad que trascienden la vida y la muerte e inclusive se heredan a otras generaciones.

Jose y yo de vez en cuando hablábamos sobre la muerte, y comentábamos que sería muy chiva morir haciendo lo que uno más le gustaba y no en un accidente de tránsito o alguna tontera así. Mi Gran Amigo, se le cumplió su deseo. Sí estoy triste porque te fuiste, pero también feliz y orgulloso de lo que logramos hacer y compartir juntos todos estos años.

Jose, cuando miro al cielo sé que sonríes y que estás ahí, la vida es corta así que aprovéchenla al máximo. Querido amigo nunca te voy a olvidar, vuela libre con el viento, sé que estas aquí porque todos te sienten y cuida de nosotros que seguimos aquí.

Tu hermano, Gustavo Quesada.

 

Dorian Méndez – Administrador Parque Nacional Barra Honda

Cómo seleccionar algo? Si con Jose siempre que se salía o hablaba se creaba una historia nueva. Después de un curso Jose iba a hacer un descenso a la caverna la trampa con Gino un espeleólogo italiano y me invitaron, cuando hicieron el armado y yo me acerqué a la entrada básicamente no me devolví porque Jose estaba muerto de la risa de ver el miedo que tenía!!!! Ese era mi primer descenso real!!!! Y me dijo no tenga miedo yo le ayudo, se hicieron cuatro fraccionamientos, yo iba bajando de segundo y Jose básicamente me iba cuidando, en tal solo cuarenta metros de descenso y con los consejos de Jose llegue a sentir toda la confianza.

Probablemente una de las mejores cualidades como espeleólogo fue su preocupación por los demás y su afán por enseñar lo que sabía. Uno de mis primeros pensamientos al saber la noticia fue deshacerme de mi equipo… sin embargo como no voy a honrar lo que me enseñó, su afán porque yo aprendiera espeleo era impresionante!!!! Muchísimas veces hablamos de ir a visitar las cuevas de la zona sur… cada vez que me ponga un equipo voy a recordar a nuestro gran amigo y siempre con una risa de maldad!!!! No tan buen comediante como espeleólogo e incomparable amigo… como se te va a extrañar mi hermano!!!!

 

Luis Aguilar – Espeleólogo GEA

Siempre sacaba toneladas de comida de su maletín!! Aunque la caminata fuera grandísima no escatimaba en llevar para todos!! Hace 3 años que fuimos a Corcovado sacó una bolsa de 2kg de arroz del maletín!! Que grande!!!

 

Berman Romero – Espeleólogo GEA

Fueron pocas giras juntos mi hermano, pero las suficientes para recordarlo por siempre. No puedo describir con palabras esa persona tan especial que fuiste, pues me harían falta muchas de ellas que reflejen a es Jose Alfaro que tuve el honor de conocer. Pero cada instante compartido lo llevare en mi corazón, cada enseñanza, cada chiste, sus risas, sus bromas, esa sencillez y humildad tan noble. Te ganaste mi cariño y respecto desde el primer día que me recibiste en su casa y desde el cielo sé que seguirás acompañándome en las próximas aventuras, Chepe te voy a extrañar mucho y que estés gozando de la gloria de Dios, mucha fortaleza para su familia… Sima Guayabi, (fotografía) nuestra última expedición.

 

Catalina Soto – Espeleóloga GEA

Pocas personas dejan una huella tan positiva en uno como Chepe, con ese espíritu feliz, aventurero, sin complicaciones y con ese amor por las cavernas y su entorno que con buen ánimo, nuca dudó en compartir. La primera vez que entré a una cueva fue a Corredores, con el curso de introducción, y Chepe se encargó de que todos no solo nos sintiéramos bien, sino que todos nos enamoráramos de ese lugar y de la espeleo. Llovía mucho al salir, así que nos tocó ir por la montaña y había que cruzar un río donde podía venir una cabeza de agua en cualquier momento… Chepe se paró en el puro centro a ayudar a todos a pasar y no se movió de ahí hasta que pasara el último. Tenía cara de preocupación, pero aun así se le salían bromas y carcajadas. Siempre dispuso de su hogar para nosotros, con los desayunos de casado con carne en salsa y maduro (gracias Grettel) y su carrito plataforma que finalmente se incendió. Chepe era buenísimo para sacar lo mejor de todos, con mucha naturalidad y sin esfuerzo, y cuando él estaba en la gira, era muy fácil alcanzar las metas “cuevísticas” que cualquiera tuviera: pasar esa gatera, terminar el ascenso, escalar esa parte, vencer ese miedo. Hoy es el cielo el que se llena de risas, buen humor y café!

 

Richard Solano – Espeleólogo GEA

Para el curso de Intro nos acompañó a la gira de cierre de curso. Tratando de seguirle el paso nos adelantamos un poco, el carisma y la emoción con la que compartía su conocimiento y su amor por la naturaleza ignotizaba, -apaguemos luces para sentir la cueva mientras vienen los demás, dijo… Nos vemos Chepecito.

 

Scarlett Brenes – Espeleóloga GEA

Carma la primera caverna vertical explorada con Chepe! Recuerdo que íbamos caminando por la montaña y nos enseñó 2o 3 plantas que nos sacarían de un apuro si nos perdíamos y no teníamos que comer! y eso precisamente es lo que me encantada de explorar con el… Siempre te enseñaba algo! Una vez me dijo que era una mañosa para salir de apuros cuando me quedaba pegada! Entonces siempre me enseñaba truquillos, de las personas más lindas que Dios me permitió conocer! Con un GPS incorporado, recuerdo que salimos de una caverna muy tarde (para variar) y caminamos por un gran rato en la montaña, en un momento lo veo de un lado a otro entre los árboles…jure que estábamos perdidos el GPS se quedó sin batería, pero rápidamente Chepe nos sacó!

 

Xinia Gonzáles – Espeleóloga GEA

Mi primer ingreso a la caverna Corredores fue junto a José, y recuerdo lo emocionada que estaba ya que el capturó el primer murciélago Natalus stramineus que vi en mi vida, y sigue siendo el único que vi. Gracias José por compartir esa pasión por la bioespeleología, y con especial interés por los murciélagos… Excelente profesor y amigo!!! Gracias!!!

 

Isaac Baldizón – Espeleólogo GEA

Para mis trabajos con los palmeros en Panamá y con el Banco Mundial en territorios indígenas en el sur, José y su familia me dieron hospedaje. Ahí dormí, desayuné, compartimos tv (José veía telenovelas). Gretell y José compartían la cocina. Una vez vio camino al taller donde trabajaba, un perro comiendo de un Wong, compró un plato para perro y se lo cambió. Gretell contenta cuando vio en su cocina un super wong (jajaja) cuando le contó de dónde lo había sacada, casi le dio flan al pobre José, si flan, flan, flan por la jupa con el wong. Después de tratarlo con cloro Gretell se quedó con el wong. Y todos muertos de la risa…ese era José.

 

Onán Reyes – Espeleólogo, Honduras

En Honduras lo recordamos siempre aquella experiencia en Talgua nos Marco la vida espeleológica un duro en la exploración y su amor por la vida y la Naturaleza misma, una Nota de ser humano…

 

Sebastián Vallejo – Espeleólogo GEA

Cuando inicié en el grupo hablaban del famoso Chepe… en la práctica fuimos a corredores ahí nos recibió como familia sin conocernos, su esposa y sus hijos nos acogieron como en casa. Luego de ahí hay muchas giras, cañones y montañas juntos… aprendí desde un simple nudo, armar un sistema, perforar con buril, cartografía, supervivencia, biología, siempre sacaba lo mejor de cada uno.

La mejor anécdota fue en rio roncador en una tirolesa se mandó y no iba a frenar, según yo lo iba hacer y fue un coche de dos trenes, terminamos en él suelo muertos de risa.

UN Toyotón como le dice el gringo armo todo Guayabí y abajo estaba como recién levantado, ahí el me animo por primera vez a desarmar una cueva… casi me muero del cansancio. Su café nunca faltaba con su cafetera que lo chorreaba de altura.

No podemos comprender el dolor pero estamos con su familia… y recordemos que los vivos hemos de morir pero los muertos nada saben, ahora duerme hasta el día que vamos a ser llamados a cuentas.

Y así como nos preparamos y entrenamos para entrar a una cueva hagámoslo para ir al cielo. La única foto que tengo junto al el en el curso de rescate en corredores (fotografía).

Paz y fortaleza a sus familiares y seres queridos.

Atte: Sebastián Vallejo

Roberto Villalobos Landazuri – Espeleólogo GEA

Jose fue un grande! Tenía un carisma inigualable, como se rio de mi cuando me llevé un alambre de púas y di una vuelta rarísima y caí al suelo en una finca camino a Corredores, ya luego fue como “mae Rober está bien?!”

 

Andrés Valerio – Espeleólogo GEA

Sólo dos veces tuve la oportunidad de explorar con Jose, pero fue suficiente para darme cuenta de la calidad de ser humano que fue!

Me acuerdo que en mi primera exploración a Corredores, como parte del curso introductorio, en la noche cuando volvimos al campamento en la propiedad de José, me agarró un malestar estomacal fuerte (probablemente por comer con las manos llenas de guano en la caverna) y tenía ganas de vomitar y sudaba frío… Jose y su esposa que apenas me acababan de conocer, se preocuparon por mí, me atendieron dándome agua de arroz y se cercioraron que dentro de mi malestar me sintiera lo más cómodo posible, eso me marcó mucho y me dejó ver con la humildad y amor que siempre Jose y su familia reciben a todos en su hogar!

Ese ejemplo de compañerismo, solidaridad, unión, amor por los demás y por Dios, aparte de ser uno de los mejores espeleólogos de Costa Rica, es su mayor legado para las generaciones de espeleólogos que vengan y para todos en GEA, que Dios lo tenga en su santa gloria!

 

Erick Vizcaíno

No lo conocía personalmente, pero al escuchar la admiración que tenía mi hijo de él, habla mucho de una persona, el mundo entrañará personas cómo estás qué son un gran ejemplo para los jóvenes de hoy en día; y lo que más lo llena de méritos es lo humilde que era, porque una vez que uno lee los comentarios de todas las personas que le han escrito en este sitio, hace que uno reflexioné de las bellas personas que nos dejan de este mundo.

Como dicen muchos sabios que grandes son aquellas personas que sin hacer cosas grandes dejan en este mundo un gran vacío por todas las enseñanzas que dejaron. Hoy me embargo en el gran dolor que debe de estar sintiendo su familia por la partida de un ser querido, todos te recordarán por siempre y te llevarán en sus corazones Dios te tenga en su regazo Jose. Descansa en paz.

 

Frank Esteban Alvarado – Espeleólogo GEA

Chepe y su infaltable café, siempre alcanzaba para todos los de la gira! Se le recordará montones!

 

Juan Alfaro – Familiar

Saber que tanta gente bella, compartieron y aprendieron aunque sea una maña de mi hermoso hermano mayor me llena de calma, tranquilidad, paz y orgullo …cuando ya no quedan más lágrimas solo queda suspirar y recordarlo, un apasionado de lo que hacía que muere haciendo lo que hacía lo que merece es respeto y admiración un ecologista de alma, en sus oraciones pedía regresar a sus montañas, y el día antes de salir a su última expedición se despidió de mi madre diciéndole…mamá me voy con Dios no sé si volveré …

Gracias infinitas a todo el Grupo Anthros por todo su incondicional apoyo y el duro trabajo de rescate de mi “Patón” , De parte de mi familia esto nunca lo vamos a olvidar y siempre serán tienen nuestros humildes pero calurosos hogares con las puertas abiertas, por otro lado a todos ustedes como grupo les quiero decir que otra gran enseñanza les debe quedar para cada expedición y es la reforzar las políticas de seguridad y no confiar en que nadie sabe más que nadie para así evitarle a otra familia este grande dolor.

Atentamente: Juan Alfaro

 

Laura Ureña Madrigal – Esposa de Raúl Guevara (Espeleólogo GEA)

José fue una persona extraordinaria y todos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo lo recordaremos con cariño por siempre, sin embargo queda su ejemplo, enseñanza y su voz como un eco en el tiempo y en el espacio que jamás se apartará.

“Hay quienes traen a este mundo una luz tan grande… Que incluso después de haberse ido su luz permanece

 

Hey Rodríguez – Compañera de trabajo

Don Jose, que se puede agregar a tantas cosas tan bonitas que se hablan de él, el haber compartido durante los 2 últimos años, de lunes a viernes desde las 8 am hasta 5 am, es una bendición. Cuantas enseñanzas de amor al prójimo, muchos batidos que preparaba para todo el equipo, cuantos consejos, cuanta sabiduría, cuantas risas, pero sobre todo cuanta humildad y amor por todos nosotros.

A Batalla Salto Luna llegó para marcarnos a todos de diferentes maneras y a quedarse en todos y cada uno de nuestros. Don José lamento mucho no haber podido darle un abrazo y agradecerle por tanto, lo que si prometo es tratar de repetir todo el montón de cualidades que lo convertían en una persona extraordinaria.

Grande, don José! Hasta pronto.

 

Antonio Paz – Espeleólogo GEA

Jose. Chepecito. Un amigo para recordar para siempre. Tengo cinco días en los que constantemente ha pasado resonando su calidez y su amistad, sus risas y anécdotas, su mirada atenta y ávida de conocer. Su fallecimiento lo siento como pérdida, porque la humanidad necesita constantemente de personas como Jose.
Solo lamento estar lejos cuando todo sucedió. Y paradójicamente, también feliz de ver con que fuerza y pasión fue rescatado su yacente cuerpo. Gracias amigos!! Un enorme gracias y un grandísimo abrazo.

Gracias mi amigo Jose. Espero contribuir un poco para llenar ese espacio que nos haz encargado. Tremenda tarea nos has dejado.

 

Randall Jiménez

Para los q tuvimos la bendición de conocerlo, sabemos q su mayor virtud era la simpleza con la que demostrada su humildad, era natural en su persona, te quiero mi HERMANO. Te extraño

Carolina Montiel – Espeleóloga GEA

Chepe explorarás lo hermoso del cielo… mi más sentido pésame a su familia y Grupo Espeleológico Anthros, que Dios los llene de mucha fortaleza. Gracias por todas tus enseñanzas, excelente espeleólogo que nos enseñó las bellezas de la zona sur y tu paciencia por los que apenas empezábamos esta aventura.

 

David Vargas B.

Gracias mi hermanito, gracias por lo todo lo vivido y enseñado, nos vemos.

 

Yano Valdez – Compañero de universidad

Me enseñó lo que era trabajar en equipo y hacer las cosas con amor. Mejor compañero de curso de turismo no pude tener…

 

Angie Alfaro Céspedes – Familiar

Se le agradece de parte de la familia, el gran cariño que le tuvieron y el aprecio también…Fue un gran hombre, padre, esposo, hijo, hermano, tío y amigo. Incomparable la calidad de persona que era nuestro macho.

 

La Venta Esplorazioni Geografiche – Grupo Espeleológico Internacional, Italia

Purtroppo una brutta notizia ci arriva dal Costa Rica. Un amico, José Alfaro, del gruppo Grupo Espeleológico Anthros, che era stato con noi in Messico, ci ha lasciato a causa di un incidente in grotta.
Fortissimo come speleologo e simpaticissimo come amico. Una vera forza della natura con quei sacchi sempre pieni in spalla e il sorriso sulle labbra.
Che la terra ti sia profonda.

Traducción: Por desgracia una mala noticia nos llega de Costa Rica. Un amigo, José Alfaro, del grupo Grupo Espeleológico Anthros, que había estado con nosotros en México, nos ha dejado debido a un incidente en la cueva.
Fuerte como un espeleólogo y muy agradable como un amigo. Una verdadera fuerza de la naturaleza, con más y más de esos sacos al hombro y una sonrisa.
Que la tierra te sea profunda.

 

Federación Espeleológica de América latina y el Caribe (FEALC) – Grupo Espeleológico
Internacional, Puerto Rico

La Federación Espeleológica de América Latina y del Caribe (FEALC) se une al Grupo Espeleológico Anthros y expresa sus respetos y condolencias ante la pérdida del colega espeleólogo. Reconocemos la gran labor realizada para su recuperación y oramos por fortaleza para la familia y amigos. Que no se apague jamás la luz en la oscuridad que representa la espeleología costarricense.

 

Asociación Espeleológica Costarricense (AEC) – Grupo Espeleológico Nacional, Costa Rica

La Asociación Espeleológica Costarricense se une al duelo por el fallecimiento de Jose Alfaro Castro, Espeleólogo nacional de gran trayectoria, experiencia y calidad humana. Jose era un gran ejemplo a seguir y su perdida deja un vacío en el corazón de sus familiares y muchos amigos.

 

Bruce Hagen & Outworld Rescue & Medical Services – Rescatista e instructor, USA

We mourn the loss of our dear friend and caving / rescue partner Jose Alfaro. He died in a tragic accident while caving in a multi-pitch cavern in Costa Rica. He was kind, generous and extremely talented as a caver and rescuer. Every class that Outworld taught in Costa Rica was based out of a camp that we would set up on his property at the edge of the jungle. His enthusiasm, humor and generous spirit made him a joy to cave and train with. He will be missed. We are so very diminshed….Vay con Dias Jose.

Traducción: Lamentamos la pérdida de nuestro querido amigo y rescatista espeleólogo Jose Alfaro.
Él murió en un accidente mientras realizaba espeleología en una caverna de múltiples pozos en Costa Rica. Él era muy amable, generoso y extremadamente talentoso como espeleólogo y rescatista. Cada clase que Outworld (empresa) llevó a cabo en Costa Rica, fue realizada gracias a que pudimos instalar el campamento a las afueras de su propiedad a la orilla del bosque. Su entusiasmo, humor y espíritu generoso lo hizo alguien con quien compartir ir a cuevear y entrenar. Va a hacer mucha falta. Estamos muy tristes. Vaya con Dios Jose.

 

Milena Berrocal – Compañera de trabajo

Equipo —

Con muchísimo dolor, lamentamos informarles que el día de hoy falleció José Miguel. Jose andaba en una expedición en la zona sur en unas cuevas y tuvo un accidente. Su familia está bien atendida y por el momento no tenemos más detalles. En cuanto los tengamos, les estaremos avisando.

Jose siempre fue un esmerado compañero de trabajo y un amigo verdadero para muchos en la oficina. Su partida la vamos a sentir mucho y es muy importante que seamos solidarios uno con el otro en este momento tan triste para todo el equipo.

Es normal que todos vivamos este duelo de formas distintas. Todos los socios y gerentes estamos a su disposición para apoyarnos entre todos en este momento tan difícil.
Un abrazo a todos,

Milena Berrocal
Batalla Salto Luna

 

Felipe Guevara – Compañero de trabajo

“Con respeto y consideración me parece necesario decir algo sobre Jose a todos, sabiendo con total seguridad que mis palabras serán secundadas y con la vergüenza de tomarme la atribución de escribir sobre alguien tan especial sin las palabras adecuadas para hacerlo.

Como cualquier partida, la de Jose duele, pero Jose no era cualquiera. Me enseñó tanto en tan poco tiempo sin pedir absolutamente nada más que una sonrisa a cambio.

Y es que Jose era una oda a la humildad y autenticidad, sin poses ni cálculos. Consiente o no de mis creencias o falencias, no hubo un solo día en que no me hablara de Dios (el de arriba como decía) y de la necesidad de encontrar esa sana comunión. Pero a diferencia de muchas personas y casos, la naturalidad y calidez de Jose volvía agradable cada intento.

Luego De Dios, hablaba de su familia, de sus hijos y de lo tanto que admiraba a su esposa por todo el tiempo que seguía al lado de él. Y en tercer lugar hablaba de lo agradecido que estaba por trabajar en BSL y que a pesar de su amor por el sur, absolutamente todos los días se levantaba contento de tener la oportunidad de llegar a trabajar a La Oficina. Jose hacía cada cosa con extremo empeño y vitalidad, siempre con la disposición más alta.

José no tenían espacio ni tiempo para la arrogancia o el estrés, para las banalidades que me ocupan a mi y asumo que a otros. Jose solo tenía espacio para vivir intensamente, con alegría y conformidad, y es que nos cuesta tanto la conformidad teniendo tanto, que lo de Jose me inspira y duele al mismo tiempo.

Una persona así, creo, merece un espacio en ese cielo del cual él hablaba y fervientemente creía, pero también, un espacio en mi memoria, como enseñanza de vida y calidad humana. Y hablo en singular para no tomarme atribuciones por el resto, pero no me queda duda que muchos lo sienten de igual manera.

Solo me queda decir: gracias Jose, que tengás un hermoso viaje amigo!

Un abrazo para todos.

Felipe Guevara”

 

José Jaime Villalobos – Compañero de trabajo

“Don Raúl, supe sobre Jose la semana pasada y me conmovió bastante la verdad. Jose era una de esas personas que entiende que la felicidad no viene de las cosas materiales o de reconocimientos, sino de los detalles pequeños y de la actitud ante la vida. Una persona inspiradora la verdad. Ya había hablado con Mariano y algunas otras personas, pero quería expresarle directamente mis condolencias. Creo que usted comparte un poco ese secreto que tenía Jose sobre cómo ver la vida, y en usted y las demás personas cercanas a él queda ese espíritu.

José Jaime Villalobos”

 

Mariano Villalta – Compañero de trabajo

“Jose tenía el secreto para ser feliz.

No era cura ni pastor, pero compartía su sabiduría y su secreto con el ejemplo:

Un buenos días con sonrisa y “chocada de huesos”
Una bolsa de manzanas rosa al día siguiente que se enteró que me encantan
Un “¿cómo está Martín?” incesante e interesado…

Jose tenía una relación especial con todo aquel al que le interesara una con él. Un sabio de la vida que compartía sus conocimientos y su corazón intensamente.

Una persona que no necesitó un mes completo de trabajo para que le llovieran halagos y agradecimientos en su primera actividad de viernes Agradecido.

A Jose no lo conocí conteniendo sus emociones, sobretodo cuando se trataba de las más agradables y emotivas: llorar, reír, abrazar. Tampoco supe si le arrugaba la cara al trabajo: su ética, su empunche y su cariño profundo por sus compañeros hacía que eso fuera casi imposible.

A Jose lo vi la semana pasada en muchos de nosotros: lavando platos que no son nuestros, sacando bolsas de basura que no botamos, limpiando baños que no ensuciamos. Me reconforta saber que por más falta que nos hace, lo estoy viendo en los que dejó su huella.

En 45 años, Jose logró lo que pocos podríamos lograr en el doble. Pero eso no significa que no podamos imitarlo. Su capacidad de conectar con la gente, de auto-motivarse sin razón porque “todo hay que hacerlo con amor” y de no arrugarse frente a cosas que otros considerarían por fuera de sus capacidades, son cosas que intentaré imitarle hasta el fin de mis días.

Se nos fue un grande. Un tipazo que buscándolo o no, nos tocó de una manera especial a todos los que tuvimos el privilegio de convivir con él.

¡Gracias enormes, Jose! De Mónica, Martín y yo, que te queremos tanto.”

Esteban de la Cruz – Compañero de trabajo

Homenaje Don Jose de parte de los estudiantes narrado por Esteban de la Cruz:

“A lo largo de la vida, y si uno tiene suerte, se encuentra a unas pocas personas tan especiales que le pueden dejar una huella marcada en el corazón. Jose era una de esas personas. Tuvimos la increíble suerte de poder compartir con él durante todos los días, en mi caso por un poco más de año y medio, otros aquí más o menos tiempo, pero no tengo duda que todos aprendimos de él y disfrutamos de su presencia en la oficina.

Para muchos, nuestros días iniciaban al entrar a la oficina y toparnos a José, recibir un saludo, y un fuerte apretón de manos, al que yo le tenía un poco de miedo ya que no sabía si iba a poder escribir durante la siguiente hora. Pero su fuerza física no se comparaba con la fuerza espiritual, con esa fe que era tan parte de él y que era de las cosas que más le admiraba.

La actitud con la que afrontaba su trabajo es un ejemplo para todos en esta oficina. Nunca se le oyó quejarse ni decirle que no a nadie, porque era evidente que ser servicial era su fin, y le encantaba ayudarnos a reducir un poco el estrés con algún chiste jocoso o alguna anécdota vacilona. Su típica frase de: “Como has cambiado”.

Porque yo no como fruta y me resfrío a menudo, todos los viernes me preguntaba que si hoy me iba a comer la “frutica” y me decía que por eso “ustedes los mortales” se resfrían tanto.
A Meli, que no toma agua fría, sin falta le decía: “ahí hay agua fría.” Pero le dejaba su vasito de agua a temperatura ambiente.

O en Barrio Escalante cuando hacía sus batidos a escondidas para las chicas con la condición de: “me lavan el vasito porque ya cerré el chinamo muchachas”.
Y así cada uno de nosotros tenemos un montón de cuentos que ahora atesoraremos y con los que recordaremos a nuestro amigo.

Cuando suceden estás cosas es común oír a la gente decir: hay que pensar en los momentos felices que tuvimos con él. Con Jose no hace falta el calificativo porque todos los momentos con él eran felices. Si repartir sonrisas fuera un deporte, Jose habría sido campeón mundial.

De parte de todos los estudiantes quiero agradecer a su familia por prestarnos a Jose y darnos la oportunidad de que nos enseñara a ser mejores personas, más amables y humildes, más sonrientes y detallistas.

Y así como las mejores personas tienen un núcleo que los ha hecho así de especiales, estoy seguro que dentro de ustedes queda todo lo mejor de él, y nosotros honraremos su memoria intentando pellizcar un pedacito de él y poniéndolo en nuestros corazones.”